
La primera vez que intenté leer El Silmarillion tenía diecisiete años, lo abandoné en la página treinta y estuve un par de años convencido de que Tolkien «no era para mí». El problema no era Tolkien. El problema era que había empezado por el sitio equivocado, como quien entra en una casa por la ventana del desván. Si estás mirando el orden de lectura de Tolkien antes de meterte de lleno, déjame ahorrarte ese tropiezo: te cuento por dónde entré la segunda vez, que fue la buena.
Por dónde empezar: el orden de lectura de Tolkien que de verdad funciona
Voy a ser directo. Si nunca has leído nada de la Tierra Media, no empieces por lo más antiguo ni por lo más «importante». Empieza por lo más acogedor. Este es el camino que yo recomiendo a cualquiera que me pregunta:
- 1. El Hobbit (1937). Corto, cálido, con una voz de narrador que te lleva de la mano. Es la puerta de entrada perfecta. Bilbo sale de su agujero, hay un dragón, y de paso te acostumbras al mundo sin darte cuenta.
- 2. El Señor de los Anillos (1954-1955). Los tres tomos —La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey— son en realidad una sola novela partida por razones de imprenta. Léelos seguidos, en orden. Aquí es donde el mundo se abre de par en par.
- 3. El Silmarillion (1977). Ahora sí. Cuando ya te importan los elfos, los Anillos y esos nombres antiguos que aparecen sueltos en El Señor de los Anillos, este libro te explica de dónde vienen todos. Es la mitología, el Génesis de la Tierra Media.
Con esos tres pasos ya has hecho el 90% del viaje que le importa a la mayoría de lectores. Lo demás es para quien se enamore y quiera quedarse.
¿Y el orden cronológico interno?
Aquí conviene distinguir dos cosas: el orden en que se publicaron los libros y el orden en que ocurren los hechos dentro del mundo. Cronológicamente, El Silmarillion va primero (cuenta la creación del mundo y las Edades antiguas), luego El Hobbit y por último El Señor de los Anillos. Pero leerlo así, empezando por la mitología pura, es justo la trampa en la que caí yo. Los nombres no te dicen nada todavía, las genealogías se te escurren y lo dejas. Mi consejo es claro: lee por orden de publicación, no cronológico. La emoción por el mundo tiene que venir antes que su enciclopedia.
Cuando ya eres de los que se quedan
Si terminaste El Silmarillion con ganas de más y no de menos, enhorabuena, eres de los míos. A partir de aquí el orden importa menos y manda la curiosidad. Estas son las paradas que yo haría:
- Cuentos inconclusos (1980). Editado por Christopher Tolkien, el hijo del autor. Son textos que amplían episodios que en El Silmarillion aparecían de refilón: los Jinetes de Rohan, Númenor, más sobre Gandalf y los Istari. Fragmentario, sí, pero delicioso si el mundo ya te tiene atrapado.
- Los «Grandes Cuentos». Christopher Tolkien reconstruyó tres historias de la Primera Edad en volúmenes propios: Los hijos de Húrin (2007), Beren y Lúthien (2017) y La caída de Gondolin (2018). Son tres tragedias hermosas y devastadoras. Los hijos de Húrin es, para mí, la más redonda como novela.
Y luego está el territorio de los verdaderos obsesos: La historia de la Tierra Media, doce volúmenes en los que Christopher recopila borradores, versiones descartadas y comentarios. Eso ya no es lectura de viaje, es arqueología literaria. No hace falta tocarlo para amar Tolkien; solo lo menciono para que sepas que existe y que tiene fondo de sobra.
Un apunte sobre las traducciones y las ediciones
En español circula la traducción clásica de Minotauro, que es la que la mayoría hemos leído durante décadas. Cualquier edición te sirve para el orden que te propongo; no te obsesiones con encontrar «la definitiva» antes de empezar. El mejor momento para leer El Hobbit es hoy, con el ejemplar que tengas más a mano.
El error que casi me deja fuera de la Tierra Media
Vuelvo al principio, porque creo que es lo más útil que puedo contarte. Mucha gente abandona a Tolkien no porque no le guste, sino porque alguien le dijo que «lo serio» era El Silmarillion y se lanzó a por él en frío. Es como intentar disfrutar del árbol genealógico de una familia a la que todavía no conoces. Primero se coge cariño a los personajes, después se investiga de dónde vienen.
Si vienes de otras sagas y andas comparando por dónde meterte, te dejo por aquí mi selección de libros de fantasía imprescindibles y también unas ideas para empezar a leer fantasía sin agobios. Pero si me preguntas por Tolkien en concreto, la respuesta cabe en una frase: abre El Hobbit, deja que Bilbo te convenza, y el resto de la Tierra Media vendrá sola. A mí me funcionó a la segunda. Ojalá a ti te funcione a la primera.