A José Saramago se entra con suspicacia y se sale con devoción. La razón está en su prosa: párrafos de tres páginas sin punto y aparte, diálogos sin guiones, mayúsculas solo donde otros las omiten, comas que separan a los hablantes en una conversación que parece un soliloquio. La primera página de cualquier libro suyo intimida.
Pero pasa algo curioso. Después de quince páginas, esa prosa que parecía un muro se convierte en ritmo. Y a partir de ahí, Saramago se vuelve uno de los autores más adictivos en lengua portuguesa traducida al español. Premio Nobel en 1998. Murió en 2010. Su obra es una de las pocas del siglo XX que se sigue leyendo igual treinta años después.
Te dejamos el orden recomendado para entrar sin estrellarte.
Empieza por Ensayo sobre la ceguera (1995)
El libro más famoso de Saramago. Una ciudad entera contrae una «ceguera blanca» sin causa aparente y la sociedad se desmorona en cuestión de días. Distopía absoluta, alegoría sobre la sociedad y experimento literario al mismo tiempo. La novela que más ha emocionado a sus lectores y la que más ha popularizado.
Trescientas páginas. Una vez entras, no la sueltas. Adaptación cinematográfica de Fernando Meirelles si te interesa.
Sigue con Las intermitencias de la muerte (2005)
La premisa es perfecta: en un país, la muerte deja de funcionar. Nadie muere. Y eso, que parece bueno, se convierte en pesadilla logística y filosófica. Saramago vuelve a su mejor forma de fabular ideas. Es de las novelas más accesibles de su carrera tardía.
El Evangelio según Jesucristo (1991)
Probablemente la novela más polémica de Saramago. Una versión humana de la vida de Jesús, sin milagros divinos, llena de dudas, con un Dios que parece negociar con el demonio. El Vaticano se enfadó tanto que el gobierno conservador portugués retiró su nominación al Premio Aristeion europeo. Saramago se exilió a Lanzarote para siempre.
La novela en sí es maravillosa, una de las mejores de su carrera. Pero requiere lector con cintura para temas religiosos.
La balsa de piedra (1986)
La Península Ibérica se separa físicamente del continente europeo y empieza a flotar a la deriva por el Atlántico. Saramago hace metáfora ibérica con humor, política y filosofía. Una de sus novelas más amenas.
Memorial del convento (1982)
Su novela mayor y más antigua. La construcción del monasterio de Mafra en el Portugal del siglo XVIII, mezclada con la historia de una pareja humilde que es la verdadera protagonista. Si te has acostumbrado a la prosa de Saramago, esta es la novela donde su voz alcanza su máxima madurez.
Más exigente que las anteriores. Resérvala para cuando ya seas lector «de la casa».
Los cuentos y los diarios
Hay una faceta menos conocida: Saramago llevó un blog (sí, un blog) en los últimos años de su vida, recopilado en El cuaderno. Sus Cuadernos de Lanzarote son diarios literarios donde se ve al hombre detrás del autor. Si te interesa el Saramago humano, lectura imprescindible.
Lo que puedes saltarte (al principio)
- Levantado del suelo (1980): novela más realista, aún no plenamente saramaguiana.
- Caín (2009): su última novela, sobre Caín revisitando el Antiguo Testamento. Buena, pero menor.
- Manual de pintura y caligrafía (1977): de sus primeros experimentos. Histórico, sí. Recomendable como primera lectura, no.
El orden para tres meses
- Ensayo sobre la ceguera (300 pp.)
- Las intermitencias de la muerte (220 pp.)
- La balsa de piedra (300 pp.)
- El Evangelio según Jesucristo (450 pp.) — ya con cintura
- Memorial del convento (350 pp.) — su novela mayor
Cinco libros, tres meses si lees con calma. Vas a salir del otro lado con un autor incorporado al canon personal.
Por qué leerlo
Saramago hace una cosa que casi nadie hace: usa la fantasía y la fábula para hablar de política, ética y condición humana sin dejar de ser literatura del más alto nivel. No es escapismo. Es lo contrario. Y su prosa, una vez te acostumbras, es de las más reconocibles del último siglo en cualquier idioma.

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