Categoría: Libros

  • Dostoyevski: por dónde empezar sin rendirte

    Dostoyevski: por dónde empezar sin rendirte

    Novela rusa antigua sobre una mesa de madera junto a un vaso de té en portavasos metálico, luz cálida de lámpara

    Yo abandoné Crimen y castigo dos veces antes de terminarlo. La primera fue con dieciocho años, porque me lié con los patronímicos: Rodión Románovich, Rodia, Ródenka, Raskólnikov… y para la página cincuenta ya no sabía si eran cuatro personajes o uno solo con muchos apodos. La segunda fue por pura pereza. La tercera funcionó, y desde entonces le tengo una fe casi religiosa. Así que si te preguntas por Dostoyevski y por dónde empezar sin acabar tirando la toalla, te cuento la ruta que a mí me habría ahorrado esos dos abandonos.

    La idea es sencilla: no se empieza por lo más gordo. Con Dostoyevski hay una cuesta, y conviene subirla con el pie correcto. Aquí va el orden que yo recomiendo.

    Dostoyevski, por dónde empezar: primero lo breve

    1. «Memorias del subsuelo»

    Es corto, es raro y es el ADN de todo lo demás. Un funcionario resentido, encerrado en su cuarto y en su cabeza, te suelta un monólogo que a ratos parece escrito ayer por alguien muy enfadado en internet. No hay trama apenas, pero está toda la maquinaria mental del autor: la contradicción, el orgullo herido, la libertad como problema en vez de como regalo. Si conectas con esta voz, conectas con Dostoyevski. Si no, mejor saberlo antes de meterte en mil páginas.

    2. «El jugador»

    Lo escribió a contrarreloj para pagar deudas de juego, y se nota en el buen sentido: va rápido, tiene ritmo de fiebre y entiende la adicción por dentro porque él la vivía. Es la novela más ligera de su obra seria y un estupendo segundo escalón. Además te enseña algo que te vendrá bien después: Dostoyevski no juzga a sus personajes desde arriba, se mete en el barro con ellos.

    El primer gran salto

    3. «Crimen y castigo»

    Ahora sí. Un estudiante pobre decide que puede matar a una vieja usurera porque él está por encima del bien y del mal, y descubre que su conciencia no había firmado ese contrato. Es un thriller psicológico, aunque sepas quién es el asesino desde la página veinte; la tensión no está en el «quién», sino en el «cuánto aguantará».

    Un truco práctico que me cambió la lectura: al empezar, apunta en la primera página los cuatro o cinco nombres principales con sus apodos. En ruso, el diminutivo cariñoso y el nombre formal conviven todo el rato, y media sensación de que «esto es dificilísimo» se evapora en cuanto tienes la chuleta al lado. Si vienes de terminar aquí y quieres otro clásico ruso que se lee con gusto, te dejé mis notas sobre por qué Anna Karénina engancha más de lo que parece.

    Las cumbres (cuando ya le tienes cogido el punto)

    4. «El idiota»

    El príncipe Mishkin es un hombre genuinamente bueno metido en una sociedad que confunde la bondad con la tontería. Es más desordenada que Crimen y castigo, con escenas de salón larguísimas, pero contiene algunos de los momentos más emocionantes que le he leído. Este ya pide un lector con algo de rodaje; por eso va en cuarto lugar y no antes.

    5. «Los hermanos Karamázov»

    Su última novela y, para mucha gente, la cima. Un padre despreciable, tres hermanos que representan tres formas de estar en el mundo (la carne, la razón, la fe) y un asesinato que sirve de excusa para hablar de todo lo demás: Dios, la culpa, la libertad, el perdón. El capítulo del Gran Inquisidor se estudia solo, fuera del libro, y con razón.

    No lo pongas de primero. No porque no puedas, sino porque lo disfrutarás el triple habiendo hecho el camino. Es como llegar a una ciudad y ya reconocer las calles.

    Tres consejos de supervivencia

    • La traducción importa, y mucho. Busca ediciones traducidas directamente del ruso. En español, las de Bela Martinova o las clásicas de editoriales como Alba y Cátedra suelen leerse mucho mejor que las viejas versiones que venían del francés.
    • Lee a ratos largos. Dostoyevski funciona por acumulación: sus escenas suben la temperatura poco a poco. Diez minutos en el metro no le hacen justicia. Regálate sesiones de una hora.
    • Permítete no entenderlo todo. Hay digresiones filosóficas y religiosas muy de su época. Si una se te atraganta, sigue. La historia te espera al otro lado, y casi siempre vale la pena.

    Entonces, ¿por dónde empiezo?

    Si me obligas a resumirlo en una frase: empieza por Memorias del subsuelo para saber si te habla, sigue con El jugador para coger ritmo, y ataca Crimen y castigo cuando quieras el primer gran subidón. Lo demás vendrá solo, porque con este señor pasa una cosa curiosa: cuesta entrar, pero una vez dentro no quieres salir.

    A mí me pasó. Empecé abandonando y acabé recomendándolo a todo el que se deja. Si te animas, ya me contarás por dónde empezaste tú y si aguantaste los patronímicos mejor que yo. Y si andas montándote una ruta de lecturas para el año, quizá te sirva cómo consigo leer más libros sin agobiarme.

  • Kindle Unlimited vs Kobo Plus: ¿cuál merece la pena?

    Kindle Unlimited vs Kobo Plus: ¿cuál merece la pena?

    Dos lectores de libros electrónicos sobre una mesa de madera junto a novelas y una taza de café, con luz cálida de tarde

    El mes pasado me pillé pagando dos suscripciones de lectura a la vez sin darme cuenta. Kindle Unlimited de una prueba que se me renovó, y Kobo Plus que había activado para un viaje. Casi veinte euros al mes por leer, cuando la mayoría de noches me quedo dormido en la segunda página. Así que hice lo que debí hacer antes de suscribirme a nada: sentarme, comparar de verdad y quedarme solo con una.

    Te cuento cómo decidí en el debate de Kindle Unlimited vs Kobo Plus, porque son dos bestias distintas y elegir mal significa pagar por un catálogo que no vas a tocar. No hay ganador universal. Hay un ganador para ti, y depende de tres o cuatro cosas muy concretas.

    Qué es cada una en dos frases

    Kindle Unlimited es la suscripción de Amazon: pagas una cuota fija y lees todo lo que entre en su catálogo desde cualquier Kindle o desde la app. Puedes tener prestados unos veinte títulos a la vez y vas devolviendo para pedir más.

    Kobo Plus es la respuesta de Rakuten Kobo. Funciona parecido —cuota fija, lees sin límite del catálogo incluido— pero con una diferencia clave: se divide en planes. Uno solo de lectura, uno solo de audiolibros y uno que junta ambos. Eso te deja pagar solo por lo que usas, cosa que en Kindle no puedes hilar tan fino.

    El paso a paso que seguí para elegir

    Si estás en la misma duda, haz esto en orden. Me ahorró el error de renovar por inercia.

    1. Mira qué aparato tienes ya

    Esto lo decide casi todo y casi nadie lo piensa. Si lees en un Kindle, Kindle Unlimited es lo natural: se integra sin fricción y no vas a meter EPUB de fuera con comodidad. Si tienes un Kobo, un móvil o una tablet a secas, Kobo Plus te da mucha más libertad de formato (trabaja con EPUB, que es el estándar abierto) y no te encierra en un solo ecosistema. Comprar el catálogo de Amazon para leerlo en un Kobo es pelearte con la vida.

    2. Decide si quieres audiolibros o no

    Aquí Kobo Plus gana en flexibilidad. Como puedes contratar el plan de audio por separado o combinarlo con el de lectura, pagas ajustado. Kindle Unlimited incluye narración en algunos títulos, pero el grueso del audiolibro serio en Amazon vive en Audible, que es otra suscripción aparte. Si tu plan es escuchar mientras conduces o cocinas, ordena bien esta cuenta antes de pagar.

    3. Busca cinco libros que quieras leer AHORA

    Este es el paso que más gente se salta y el más honesto. No te fíes de que el catálogo tenga «un millón de títulos». Coge cinco libros concretos que tengas en la lista, entra en el buscador de cada servicio y comprueba si están incluidos en la suscripción (no a la venta suelta, incluidos). Hazlo antes de pagar, con la prueba gratuita si la hay.

    Mi experiencia: los dos catálogos se apoyan mucho en autoría independiente y en autopublicación, y ahí hay joyas y también mucha morralla. Los grandes superventas de editoriales tradicionales suelen entrar y salir, o directamente no están. Si tú lees sobre todo novedad de sello grande, ninguna de las dos te va a bastar y quizá te conviene más comprar suelto o tirar de biblioteca. Sobre cómo exprimir el préstamo público te conté un truco en esta guía para leer gratis desde la biblioteca que sigue siendo mi opción favorita para el bolsillo.

    4. Compara el precio real, no el de escaparate

    En España las dos rondan los 9,99 € al mes en su plan de lectura, así que en cuota base van casi empatadas. La diferencia la marca lo de antes: Kobo te deja pagar solo lectura, solo audio o el combo, mientras que Kindle es un paquete único. Los precios cambian y hay promos de prueba cada dos por tres, así que confirma la tarifa vigente el día que te suscribas, no te fíes de lo que leíste hace meses.

    Kindle Unlimited vs Kobo Plus: a quién le conviene cada uno

    Después de las pruebas lo tuve claro, y creo que la regla vale para casi todo el mundo:

    • Quédate con Kindle Unlimited si ya lees en un Kindle, no quieres complicarte y devoras narrativa de género (romántica, thriller, fantasía) donde el catálogo indie es enorme y adictivo.
    • Quédate con Kobo Plus si valoras la libertad de formato, lees en varios dispositivos, quieres audiolibros sin sumar otra suscripción o simplemente no quieres darle todo tu consumo lector a Amazon.
    • No te suscribas a ninguna si lees menos de dos o tres libros al mes o solo persigues novedades de editorial grande. Ahí sale más a cuenta comprar suelto o usar la biblioteca.

    Lo que yo hice al final

    Me quedé con una sola, la que encajaba con mi aparato y con lo que leo de verdad, y cancelé la otra el mismo día. La prueba de los cinco libros fue lo que desempató: uno de los servicios tenía cuatro de mis cinco títulos incluidos y el otro, ninguno. No hubo más debate.

    Mi consejo de lector a lector: no contrates por la promesa del catálogo infinito. Contrata por los libros que vas a abrir esta semana. Y ponte un recordatorio para revisar la suscripción cada pocos meses, porque estas cuotas tienen la fea costumbre de renovarse solas mientras tú lees otra cosa. Si andas además pensando en cambiar de lector electrónico, te dejé mi criterio en la comparativa de e-readers, que es la otra mitad de esta decisión.

  • Lecturas de verano: novelas largas para la tumbona

    Lecturas de verano: novelas largas para la tumbona

    Novela abierta sobre una toalla de rayas junto a la piscina, con sombrero de paja y gafas de sol, luz dorada de tarde de verano

    El mejor verano que recuerdo lo pasé enganchado a un solo libro de más de mil páginas. Empecé la primera semana de julio en una tumbona con la crema solar corriéndose por el lomo, y terminé a mediados de agosto sin haber tocado ninguna otra cosa. No cambié de libro ni una vez. Y esa es exactamente la sensación que persigo cuando busco mis lecturas de verano: novelas largas para la tumbona que me duren, que no se acaben al segundo día y me dejen otra vez de rebajas en la caseta del pueblo.

    Porque el verano tiene una cosa buena que el resto del año nos escatima: tiempo. Tiempo de verdad, en bloques grandes, sin la reunión de las cinco esperando. Y a mí, tanto tiempo seguido me pide libros gordos. Los que en octubre me dan pereza, en julio me piden a gritos que me tumbe con ellos.

    Por qué en verano toca leer novelas largas

    Una novela larga necesita un lector que no tenga prisa. Durante el curso lees a saltos: veinte páginas en el metro, diez antes de dormir. Así, un tocho de ochocientas páginas se te hace eterno y acabas olvidando quién era el primo del protagonista. En verano, en cambio, puedes tirarte tres horas del tirón bajo la sombrilla, y entonces esos libros enormes se convierten en lo que deben ser: un mundo entero en el que te metes a vivir.

    Yo lo noto en el cuerpo. Con un libro largo y bueno dejo de mirar el móvil, se me pasan las horas y hasta se me olvida darme la vuelta para no quemarme. Si buscas ese efecto, aquí va mi lista, probada en tumbona.

    Mi lista de novelas largas para el verano

    «Los pilares de la Tierra», de Ken Follett

    Si solo puedes fiarte de una recomendación, que sea esta. Follett cuenta la construcción de una catedral en la Inglaterra medieval y consigue que pasar mil páginas de piedra, obispos y albañiles te enganche como un thriller. Hay traiciones, hambre, amor y venganza. Es el libro que le regalo a la gente que dice que «ya no lee». Nunca me ha fallado.

    «La sombra del viento», de Carlos Ruiz Zafón

    Una Barcelona de posguerra, el Cementerio de los Libros Olvidados y un chaval que se obsesiona con un autor maldito. No es tan ladrillo como otros de la lista, pero se lee de una sentada larga y tiene esa atmósfera de misterio que pide sombra y limonada. Si te gusta, tienes tres continuaciones más para no salir del universo en todo agosto.

    «El conde de Montecristo», de Alejandro Dumas

    La mejor historia de venganza jamás escrita, y encima es un folletín del siglo XIX que se lee solo. Edmond Dantès entra inocente en la cárcel, sale rico y disfrazado, y dedica el resto del libro a destrozar metódicamente a quienes lo traicionaron. Son más de mil páginas y no sobra ni una. Busca una edición íntegra, no las recortadas: en verano lo que sobra es tiempo.

    «Cien años de soledad», de Gabriel García Márquez

    No es el más largo de la lista, pero pide calma porque es un río de nombres y generaciones. Yo lo releo cada pocos veranos y siempre encuentro algo nuevo. Macondo se disfruta mejor con calor, con esa sensación de que el tiempo se estira. Un consejo de amigo: apúntate el árbol genealógico de los Buendía en la primera página y agradécemelo luego.

    «Patria», de Fernando Aramburu

    Si prefieres algo cercano y contemporáneo, este es tu ladrillo. Dos familias del País Vasco rotas por el terrorismo de ETA, contadas desde dentro y sin trampas. Son más de seiscientas páginas que se pasan volando porque los capítulos son cortos y te dejan con ganas del siguiente. Avisado quedas: engancha, pero no es lectura para desconectar del todo.

    Cómo elegir tu tocho de este verano

    Mi único criterio infalible es este: abre el libro por una página cualquiera del medio y lee un par de párrafos. Si te apetece seguir sin saber siquiera de qué va la escena, es tu libro. Si te cuesta, déjalo en la estantería para el invierno, cuando la exigencia baja.

    • Empieza antes de irte. Lee las primeras cincuenta páginas en casa. Si a la playa te llevas un libro ya empezado, la inercia hace el resto.
    • Uno gordo mejor que cinco finos. Cambiar de libro cada dos días rompe el hechizo. El verano es para sumergirse, no para picotear.
    • Edición de bolsillo o e-reader. Un tocho en tapa dura pesa lo suyo en la maleta. Yo tiro de bolsillo manchado de arena, que no da pena.

    Si quieres seguir tirando del hilo, te dejo con dos lecturas más de la casa: una sobre libros que enganchan desde la primera página, ideal si eres de los que abandonan a las treinta, y otra con mis mejores novelas históricas, por si lo de Follett te ha dejado con ganas de más piedra y espadas.

    Nos leemos en la tumbona. Y si te terminas alguno antes de septiembre, cuéntamelo: no hay mejor plan que empezar el curso habiendo cerrado un ladrillo de esos que dejan huella.

  • No ficción que se lee como novela: 10 imprescindibles

    No ficción que se lee como novela: 10 imprescindibles

    Pila de libros de no ficción junto a una taza de café en una mesa de madera con luz cálida de tarde

    El otro día una amiga me soltó que la no ficción le aburre, que prefiere «historias». Le pasé A sangre fría y a los tres días me escribió a la una de la madrugada preguntando si el segundo asesino se salvaba. Ahí lo tienes: no ficción que se lee como novela, que te roba el sueño igual que un thriller, solo que todo lo que cuenta pasó de verdad. Y para mí eso, en vez de restar, multiplica.

    Llevo años coleccionando estos libros. No hablo de ensayos densos ni de manuales, sino de crónica, memorias y reportaje escritos con oficio de novelista: personajes, tensión, escenas. Aquí van diez que no fallan.

    Los diez que se leen de un tirón

    1. A sangre fría — Truman Capote

    El libro que inventó esto. Capote pasó años reconstruyendo el asesinato de una familia en un pueblo de Kansas y lo montó con la precisión de una novela. Frío, elegante y perturbador. Si solo lees uno de esta lista, que sea este.

    2. El adversario — Emmanuel Carrère

    La historia real de Jean-Claude Romand, un hombre que fingió durante dieciocho años ser médico y que, cuando estaba a punto de ser descubierto, mató a su familia. Carrère se mete en el caso hasta obsesionarse, y te arrastra con él. Da miedo lo bien que entiendes al monstruo.

    3. El olvido que seremos — Héctor Abad Faciolince

    Las memorias del autor colombiano sobre su padre, un médico y defensor de derechos humanos asesinado en Medellín. Es un retrato de amor filial que no había leído en mucho tiempo. Se llora, aviso. Pero se lee como la mejor de las novelas familiares.

    4. Hacia rutas salvajes — Jon Krakauer

    Chris McCandless lo dejó todo para irse a Alaska y murió solo en un autobús abandonado. Krakauer reconstruye ese viaje con una tensión que no baja nunca, aunque sepas el final desde la primera página. Sobre la libertad y sus precios.

    5. Anatomía de un instante — Javier Cercas

    El 23-F contado casi fotograma a fotograma, con Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo quedándose sentados mientras vuelan las balas en el Congreso. Cercas convierte un momento que creíamos conocer en un relato lleno de suspense. Historia de España que engancha como un guion.

    6. Si esto es un hombre — Primo Levi

    El testimonio de Levi sobre Auschwitz. No es lectura ligera, pero su manera de contar, serena y sin una gota de rencor, lo convierte en uno de los libros más humanos que existen. Hay que leerlo una vez en la vida.

    7. El año del pensamiento mágico — Joan Didion

    Didion perdió a su marido de un infarto mientras su hija estaba grave en el hospital. Este libro es el diario de ese duelo, escrito con una lucidez tan afilada que corta. Sobre cómo la mente se inventa historias para no aceptar la muerte. Devastador y hermoso.

    8. Operación masacre — Rodolfo Walsh

    El argentino Walsh investigó unos fusilamientos clandestinos de 1956 y montó un reportaje que se adelantó años a Capote. Periodismo de investigación con pulso de novela negra. Un clásico latinoamericano que aquí conoce poca gente y que merece más lectores.

    9. El emperador de todos los males — Siddhartha Mukherjee

    Una «biografía del cáncer», nada menos. Suena a tocho médico y es todo lo contrario: Mukherjee, oncólogo, cuenta miles de años de lucha contra la enfermedad con personajes, batallas y giros. Sales sabiendo muchísimo sin haberte enterado de que estabas estudiando.

    10. El infinito en un junco — Irene Vallejo

    La historia del libro como objeto, desde los rollos de papiro hasta hoy. Vallejo hilvana erudición y anécdota con una prosa tan cálida que parece que te lo cuenta en una sobremesa. Un homenaje a la lectura que da ganas de abrazar cada libro de tu estantería.

    Por qué esta no ficción engancha tanto

    Fíjate en lo que tienen en común: todas parten de una obsesión. El autor no está resumiendo un tema, está persiguiendo una pregunta que le quema. Capote necesitaba entender el mal, Didion necesitaba sobrevivir a su duelo, Carrère no podía dejar de mirar a un mentiroso. Esa urgencia se contagia, y es exactamente lo que separa un buen reportaje de una lectura que no puedes soltar.

    Y luego está el oficio. Escenas en lugar de resúmenes, diálogos reconstruidos, un narrador con voz propia. Las mismas herramientas de la ficción, puestas al servicio de la verdad. Si te gusta el género criminal real, por cierto, muchos de estos títulos comparten ADN con la buena novela negra; y si lo tuyo son las historias íntimas, engancharás con las memorias que dejan huella.

    Por dónde empezar

    Si nunca has leído no ficción narrativa y te da un poco de pereza, empieza por Hacia rutas salvajes o por El olvido que seremos: son los más «novela» de todos, entras sin darte cuenta. Si ya tienes callo lector, ve directo a Anatomía de un instante o El adversario, que son más exigentes pero recompensan el doble.

    A mí estos libros me curaron el prejuicio de que la realidad es menos emocionante que lo inventado. Casi siempre es al revés. ¿Cuál cae primero en tu mesilla?

  • Almudena Grandes: orden de lectura recomendado

    Almudena Grandes: orden de lectura recomendado

    Biblioteca cálida de una casa con novelas apiladas sobre una mesa de madera junto a una taza de café

    La primera vez que intenté leer a Almudena Grandes lo hice al revés, y casi la abandono. Empecé por Los pacientes del doctor García, que es un novelón de espías de más de setecientas páginas, y a las cincuenta me sentía como quien llega a mitad de una cena en la que todo el mundo se conoce menos tú. Tardé un par de años en volver. Y cuando volví, con el libro adecuado, me atrapó del todo. Por eso, si me preguntas por un orden de lectura de Almudena Grandes, lo primero que te digo es esto: importa muchísimo por dónde empiezas.

    Te cuento cómo lo haría yo si tuviera que descubrirla otra vez desde cero.

    Por dónde empezar con Almudena Grandes

    Mi recomendación clara para el primer libro es Malena es un nombre de tango (1994). Es una novela de crecimiento, de una niña que se hace mujer sintiéndose siempre la rara de una familia acomodada, y tiene todo lo que hace grande a Grandes sin pedirte nada a cambio: personajes de carne y hueso, una voz que te habla al oído y esa manera suya de mirar a las mujeres sin juzgarlas. Es larga, pero se lee sola.

    Si prefieres algo más corto para tomarle el pulso, tira de Castillos de cartón (2004). Es breve, intenso, sobre un trío amoroso entre estudiantes de Bellas Artes, y en una tarde lo terminas. También funciona muy bien Modelos de mujer (1996), su libro de relatos, porque te deja probar su prosa en dosis pequeñas antes de comprometerte con una novela de las gordas.

    Lo que yo no haría es empezar por Las edades de Lulú (1989), su debut. Es un libro estupendo y ganó el Premio La Sonrisa Vertical, pero es una novela erótica muy explícita y muy de su momento, y da una idea equivocada de lo que vas a encontrarte después. Déjala para cuando ya la conozcas y quieras ver de dónde salió.

    El orden de lectura de Almudena Grandes para su etapa central

    Una vez le has cogido el gusto, entras en su mejor época. Aquí no hace falta seguir un orden estricto porque son novelas independientes, pero yo las leería más o menos así:

    • Atlas de geografía humana (1998): cuatro mujeres que trabajan en una editorial, cada una en una encrucijada de su vida. Coral de voces femeninas, muy reconocible.
    • Los aires difíciles (2002): dos historias que se cruzan en la costa de Cádiz. Para mí una de sus novelas más redondas y menos citadas.
    • El corazón helado (2007): aquí ya aparece de lleno la memoria de la Guerra Civil y la posguerra, cruzando dos familias y tres generaciones. Es la bisagra entre la Grandes íntima y la Grandes histórica.

    Si tuviera que quedarme con una sola de todo su catálogo para convencer a alguien, probablemente sería El corazón helado. Es ambiciosa, tiene mil páginas y no le sobra casi ninguna. Cuando la termines vas a querer saberlo todo sobre ese periodo, y da la casualidad de que ella escribió justo eso a continuación.

    Los Episodios de una Guerra Interminable: el proyecto de su vida

    La última etapa de Almudena Grandes fue una serie que tituló Episodios de una Guerra Interminable, un homenaje declarado a los Episodios Nacionales de Galdós. Planeó seis novelas sobre la resistencia antifranquista y llegó a publicar cinco antes de morir en 2021. La sexta quedó sin escribir.

    La buena noticia es que son independientes: cada una cuenta una historia cerrada, con personajes propios, así que puedes leerlas en el orden que quieras. Aun así, yo respetaría el orden de publicación, porque hay guiños entre unas y otras y porque se nota cómo va ganando músculo:

    1. Inés y la alegría (2010): la invasión del valle de Arán en 1944, contada a través de Inés y de la cocina como forma de resistir.
    2. El lector de Julio Verne (2012): la más corta y quizá la más accesible, vista por los ojos de un niño en la sierra de Jaén con el maquis de fondo.
    3. Las tres bodas de Manolita (2014): el Madrid de la posguerra, las cárceles y una joven que sostiene a toda su familia.
    4. Los pacientes del doctor García (2017): espías, exiliados y redes nazis en Buenos Aires. La más internacional y ambiciosa.
    5. La madre de Frankenstein (2020): el manicomio de Ciempozuelos y la figura real de Aurora Rodríguez Carballeira. Inquietante y hermosa.

    Si quieres empezar la serie por lo más asequible, yo te mandaría directo a El lector de Julio Verne. Es breve, tiene un narrador entrañable y no te exige haber leído nada anterior. Desde ahí, si te engancha, ya puedes lanzarte a los novelones.

    ¿Y después de los Episodios?

    En 2022, tras su muerte, se publicó Todo va a mejorar, una novela distópica muy distinta que dejó terminada y que cerró su marido, el poeta Luis García Montero. No forma parte de la serie y la leería al final, casi como una despedida. Es curiosa, más experimental, y no la pondría nunca como puerta de entrada.

    Mi ruta corta, si vas con prisa

    Te resumo el orden de lectura de Almudena Grandes que le daría a un amigo que me pide solo tres títulos para saber si le va a gustar:

    • Empieza por Malena es un nombre de tango para conocer su voz.
    • Sigue con El corazón helado para entrar en su gran tema.
    • Remata con El lector de Julio Verne y, si te ha gustado, ya tienes toda la serie por delante.

    Con esos tres sabrás perfectamente si Almudena Grandes es para ti. A mí me ganó por su forma de contar la Historia con mayúscula a través de gente pequeña, de cocinas, de cartas y de amores torcidos. Si eres de los que disfrutan con las grandes novelas sobre la Guerra Civil española, no vas a poder soltarla. Y si andas buscando por dónde empezar con los clásicos contemporáneos españoles, ella es una de las mejores puertas de entrada que se me ocurren.

    Ya me contarás por cuál empezaste tú.

  • Mejores e-readers calidad-precio: guía de compra

    Mejores e-readers calidad-precio: guía de compra

    Rincón de lectura con un e-reader sobre una mesa de madera junto a libros y una taza de té a la luz de la tarde

    El día que se me rompió la lamparita de la mesilla y seguí leyendo tan tranquilo entendí que el e-reader ya no era un capricho, sino mi forma normal de leer. Y también entendí una cosa: había gastado de más. Me dejé llevar por la versión con más gigas, más «premium», más todo, y resulta que el 80% de lo que pagué no lo uso nunca. Así que si estás mirando los mejores e-readers calidad precio antes de soltar el dinero, deja que te cuente lo que a mí me hubiera venido bien saber.

    No te voy a marear con fichas técnicas de treinta líneas. Te cuento en qué te va la lectura de verdad y con cuál me quedaría yo según lo que buscas.

    Qué mirar antes de comprar (y qué es puro marketing)

    Antes de ir a modelos concretos, cuatro cosas que sí importan y que separan un buen e-reader de uno que acabarás dejando en un cajón.

    • La luz cálida. Esto para mí es innegociable. Poder pasar la pantalla de blanco frío a un tono ámbar por la noche cambia por completo la experiencia y ayuda a no espabilarte antes de dormir. Es la diferencia entre leer un rato más o cerrar el trasto.
    • El agua. Si lees en la bañera, en la piscina o en la playa, que sea resistente al agua (busca certificación IPX8). Si lees en el sofá y en el metro, te da igual y te ahorras dinero.
    • La luz frontal uniforme. Que ilumine parejo, sin sombras raras en las esquinas. Esto no lo ves en la caja, pero se nota muchísimo al leer de noche.
    • El almacenamiento es casi humo. Un libro de texto ocupa poquísimo. Con 8 GB te caben miles. No pagues por 32 GB pensando en tu biblioteca: no la vas a llenar en la vida salvo que metas muchos cómics o audiolibros.

    Lo que casi nunca importa tanto como te venden: la velocidad de pasar página (todos van bien de sobra), los «modos» y funciones de más, y la marca por la marca. Fíjate en cómo se lee, no en la lista de características.

    Los mejores e-readers calidad precio, según para qué leas

    No hay un «mejor» universal. Hay el mejor para ti. Te lo pongo por perfiles, que es como se decide de verdad.

    Si empiezas y no quieres gastar mucho

    El Kindle básico (el modelo de entrada, sin «Paperwhite» ni apellidos) es el clásico por algo. Pantalla de 6 pulgadas, luz frontal, y entras en el ecosistema de Amazon con un catálogo enorme y ofertas constantes. Es el que le recomiendo a quien nunca ha tenido uno y no quiere complicarse. La pega: la tienda es cerrada, te ata bastante a Amazon.

    Si prefieres libertad para meter tus propios EPUB sin pelearte con conversiones, mira el Kobo Clara. Kobo es de Rakuten, va de maravilla con el formato EPUB abierto y con las bibliotecas públicas en muchos sitios. Para mí es la mejor puerta de entrada si valoras no depender de una sola tienda.

    Si quieres el equilibrio perfecto (mi recomendación para la mayoría)

    Aquí está el punto dulce de calidad-precio: el Kindle Paperwhite y el Kobo Clara en su versión con luz cálida. Pantalla de mejor resolución, luz frontal regulable en temperatura, resistencia al agua, y una autonomía que se mide en semanas. Es lo que compraría el 90% de la gente y no volvería a mirar atrás. Pagas un poco más que el modelo básico, pero cada euro extra se nota en el día a día.

    Entre uno y otro, la decisión real es de ecosistema: si compras en Amazon, Paperwhite; si quieres formato abierto y bibliotecas, Kobo. La calidad de lectura es comparable.

    Si lees muchísimo o quieres pasar páginas con botones

    Los modelos con botones físicos (el Kobo Libra, por ejemplo) son una gloria para leer con una mano en el metro o tumbado. No pasas la página tocando la pantalla, la pasas con el pulgar sin moverte. Cuesta más, pero si lees a diario es de esas comodidades que no sabías que necesitabas hasta que la tienes.

    Mi consejo honesto

    No compres por arriba «por si acaso». El error que cometí yo fue pagar por prestaciones que sonaban bien en la tienda y que nunca toqué. Si dudas, quédate con un modelo intermedio con luz cálida y resistencia al agua: es donde está el verdadero equilibrio y donde no te vas a arrepentir.

    Y una cosa que aprendí tarde: el mejor e-reader es el que te hace leer más, no el que tiene la ficha técnica más larga. Un aparato ligero, con buena luz y que se te olvide que lo tienes en la mano vale más que cualquier extra de catálogo.

    Si acabas de dar el salto al papel electrónico, quizá te venga bien leer también sobre cómo leer más ahora que llevas la biblioteca en el bolsillo, que va de aprovechar el trasto de verdad. Y si al final te tira el papel y andas dudando entre pantalla y libro de toda la vida, tengo por aquí lo que pienso sobre leer en papel o en digital sin fanatismos.

    ¿Con cuál te quedas tú? Si ya tienes uno y llevas años dándole, cuéntame en los comentarios si repetirías o cambiarías de modelo. Esas experiencias reales valen más que cualquier guía, la mía incluida.

  • Qué es BookTok y cómo ha cambiado lo que leemos

    Qué es BookTok y cómo ha cambiado lo que leemos

    Novela abierta sobre una manta junto a un móvil con un vídeo vertical y una pila de libros al fondo con luz cálida de lámpara

    La primera vez que oí a mi sobrina decir que se había comprado un libro «porque lo había visto llorar a una chica en TikTok», pensé dos cosas a la vez. La primera: qué manera más rara de elegir una lectura. La segunda, y más incómoda: yo también he comprado libros por motivos igual de tontos, solo que sin cámara delante. Ese cruce de sensaciones es, más o menos, todo lo que necesitas saber para entender de qué va esto.

    Así que vamos al grano, que es lo que me hubiera gustado que alguien me contara a mí.

    Qué es BookTok, sin misterio

    BookTok es simplemente el rincón de TikTok donde la gente habla de libros. El nombre sale de juntar «book» (libro) y «TikTok», igual que existe el «FoodTok» para cocina o el «CleanTok» para gente que ordena armarios. No es una app aparte ni un club con carné: es una etiqueta, un hashtag que la comunidad fue usando hasta convertirlo en un espacio propio dentro de la red.

    Lo que encuentras ahí no son reseñas al uso. Son vídeos cortos, de segundos, donde alguien enseña la portada de una novela, se emociona, avisa de que «este libro te va a destrozar» o hace una pila con sus lecturas favoritas del mes. Poca teoría, mucha reacción. Y esa es justo la clave de por qué funciona tan bien: no te venden un análisis, te contagian unas ganas.

    Por qué esos vídeos cortos venden tantos libros

    Aquí es donde la cosa se pone interesante. Un vídeo de quince segundos no puede explicarte la estructura de una novela ni el estilo del autor. Lo que sí puede hacer es mostrarte una cara emocionada y una frase gancho. Y resulta que, para decidir qué leer por placer, a muchísima gente eso le basta.

    Piénsalo un momento. Cuando un amigo te dice «tienes que leer esto, lo terminé llorando en el metro», no le pides una bibliografía. Le haces caso porque confías en él y porque su emoción te pica la curiosidad. BookTok industrializa esa escena, la del amigo entusiasmado, y la multiplica por millones. No es magia: es el boca a boca de toda la vida, solo que con música de fondo y alcance planetario.

    El efecto en las librerías ha sido real y medible. Novelas que llevaban años en catálogo, sin hacer ruido, se agotaron de repente porque un vídeo las resucitó. El caso más citado es el de La canción de Aquiles, de Madeline Miller: publicada en 2011, se convirtió en superventas casi una década después gracias a la comunidad. Muchas librerías, tanto grandes cadenas como pequeñas independientes, montaron mesas con el cartel «visto en BookTok» porque sabían que eso movía ejemplares.

    Qué ha cambiado de verdad en lo que leemos

    Y llegamos a la parte que a mí más me interesa, la de si esto ha cambiado nuestras lecturas o solo la manera de comprarlas. Creo que ambas cosas, y conviene separarlas.

    Ha empujado ciertos géneros hacia arriba

    BookTok tiene sus terrenos favoritos. El romance, la fantasía juvenil y el llamado «romantasy» (esa mezcla de romance y fantasía) mandan mucho. Autoras como Colleen Hoover o Sarah J. Maas deben buena parte de su fenómeno a esta comunidad. Si últimamente te da la sensación de que las novedades de las librerías van cargadas de dragones, enemigos que acaban enamorándose y sagas de varios tomos, no te lo estás imaginando. La demanda que nace ahí orienta lo que las editoriales deciden empujar.

    Ha cambiado el criterio: sentir por encima de todo

    El valor que más se premia en estos vídeos no es «qué bien escrito está» sino «cómo me hizo sentir». Se recomienda por la intensidad de la emoción: lo que te hace llorar, lo que te acelera, lo que te deja hecho polvo a las tres de la mañana. No es ni mejor ni peor que otros criterios, pero es distinto al de la crítica tradicional, más pendiente del estilo o de la ambición literaria. Y ese cambio de vara de medir se nota en lo que triunfa.

    Ha traído gente nueva a leer

    Esta es, para mí, la mejor noticia. Mucha gente joven que no tocaba un libro por gusto ha empezado a hacerlo por BookTok. Sí, quizá entren por una novela romántica de las que algunos torcerían el gesto, pero entran. Y quien entra a leer casi siempre acaba ampliando. Se empieza por donde se empieza; lo que cuenta es abrir la puerta. Si a ti también te preocupa cómo enganchar a leer a los de casa, te dejé algunas ideas en mi lista de libros para empezar a leer.

    Lo que a mí me chirría (y cómo lo llevo)

    No todo me convence, y sería deshonesto pintarlo de rosa. Me chirría que el ritmo de las modas empuje a leer con prisa, tachando títulos de una lista como quien completa cromos. Me chirría que la portada y el momento viral pesen más que el contenido, y que libros estupendos que no encajan en el molde del vídeo emocional se queden sin su ola. Y me chirría, lo confieso, cierta uniformidad: cuando todo el mundo recomienda lo mismo, acabamos leyendo lo mismo.

    Dicho esto, la herramienta no tiene la culpa del uso. Yo he encontrado joyas por recomendaciones de gente de allí, y también me he comido algún truño empujado por el bombo. Lo llevo como llevo cualquier consejo: escucho, apunto, y luego decido yo. Un vídeo puede ponerme un libro en el radar, pero el que decide si lo leo hasta el final sigo siendo yo, con mi criterio y mi paciencia. Si quieres afinar el tuyo, hace tiempo escribí sobre cómo elegir el próximo libro sin dejarte arrastrar por el ruido.

    Entonces, ¿está BookTok cambiando la lectura para bien o para mal?

    Mi respuesta honesta es que ni una cosa ni la otra del todo. Ha traído lectores nuevos, ha resucitado novelas olvidadas y ha demostrado que la emoción compartida vende más que cualquier campaña. También ha estrechado un poco el foco y ha metido prisa donde antes había calma. Las dos cosas son verdad al mismo tiempo.

    Si me preguntas qué hacer con todo esto, te diría lo mismo que me digo a mí: aprovecha lo bueno y no le entregues el mando. Deja que un vídeo te descubra títulos, pero que sea tu curiosidad, y no el algoritmo, quien elija la pila de tu mesilla. Al final leer sigue siendo eso tan viejo y tan bonito: alguien te dice «esto me tocó», y tú decides si quieres que te toque a ti.

    Y ahora te toca a ti: ¿has llegado a algún libro por un vídeo de estos? ¿Acertaste o te la colaron? Cuéntamelo, que de esas historias aprendo más que de cualquier ranking.

  • Canción de hielo y fuego: orden y guía de lectura

    Canción de hielo y fuego: orden y guía de lectura

    Rincón de lectura junto a una ventana helada con una pila de libros de fantasía y una taza de té

    Me pasó hace unos veranos: empecé Juego de tronos convencido de que sabía lo que me esperaba porque había visto la serie. A los tres capítulos ya había dejado de comparar. Y a mitad del cuarto libro me hice la pregunta que se hace todo el mundo tarde o temprano: ¿en qué orden se supone que hay que leer esto? Porque con Canción de hielo y fuego el orden no es tan obvio como parece, y ahí es donde se atasca casi todo el mundo. Te cuento cómo lo hice yo y qué haría distinto si empezara hoy.

    El orden de publicación de Canción de hielo y fuego

    Vamos a lo básico primero, que es lo que necesitas si nunca has tocado la saga. George R. R. Martin ha publicado cinco novelas hasta ahora, y este es el orden en que salieron (y en el que casi todo el mundo las lee):

    • Juego de tronos (1996)
    • Choque de reyes (1998)
    • Tormenta de espadas (2000)
    • Festín de cuervos (2005)
    • Danza de dragones (2011)

    Faltan dos por publicar: Vientos de invierno y Un sueño de primavera. Sí, llevamos desde 2011 esperando el sexto. No te voy a mentir sobre eso al principio: si necesitas finales cerrados para disfrutar de una historia, esto todavía no los tiene. Pero lo que hay publicado se sostiene solo, y muy bien.

    Un aviso práctico sobre las ediciones en español. Gigamesh, que es quien publica la saga aquí, ha sacado los tomos gruesos partidos en varios volúmenes más manejables. Tormenta de espadas, por ejemplo, la vas a encontrar dividida. No te agobies: es el mismo texto, solo que repartido. Si compras de segunda mano o mezclas ediciones, comprueba que no te dejas una mitad.

    El detalle que casi nadie te cuenta: Festín y Danza

    Aquí está la trampa, y es la razón real por la que este artículo existe. Festín de cuervos y Danza de dragones no son un libro después del otro en el tiempo. Transcurren más o menos a la vez. Martin escribió tanto material que tuvo que partirlo, y en lugar de cortar por la mitad de la cronología, lo cortó por personajes y geografía.

    ¿Qué significa eso para ti? Que en Festín de cuervos sigues a la gente de Desembarco del Rey, Dorne y las Islas del Hierro, mientras que Jon, Daenerys, Tyrion y compañía casi desaparecen. Y en Danza de dragones pasa justo lo contrario. Si los lees seguidos, hay un momento raro en que sientes que el segundo retrocede en el tiempo respecto al primero. Es normal. No estás loco.

    Las dos formas de resolverlo

    Tienes dos caminos, y ninguno es «el correcto». Yo te cuento los dos:

    • Orden de publicación: lees Festín entero y luego Danza entero. Es lo más sencillo, lo que hizo el autor, y evita liarte. La pega es esa sensación de salto temporal.
    • Orden combinado (el famoso reordenamiento): vas alternando capítulos de ambos libros para seguir la cronología real. Circula por internet una guía muy conocida de fans que indica exactamente en qué orden intercalarlos. Queda más fluido en el tiempo, pero es un lío de logística y te obliga a tener los dos tomos a mano.

    Mi recomendación honesta para una primera lectura: ve por el orden de publicación. El combinado es una maravilla para una relectura, cuando ya conoces a todos y quieres exprimir la cronología. La primera vez, no te compliques.

    ¿Y todo lo demás? Precuelas y relatos

    Martin ha escrito material ambientado en el mismo mundo que no forma parte de la saga principal. No te hace falta para entender nada, pero si te enganchas vas a querer más. Estos sí puedes leerlos cuando te apetezca:

    • El caballero de los Siete Reinos: reúne las novelas cortas de Dunk y Egg, ambientadas casi un siglo antes. Son ligeras, divertidas y un descanso perfecto entre los tochos. De aquí sale la serie El caballero de los Siete Reinos.
    • Fuego y sangre: la historia de la casa Targaryen contada como una crónica, con siglos de reyes, guerras y dragones. Es la base de La casa del dragón. Ojo: se lee más como un libro de historia que como una novela, y eso no es para todo el mundo.

    ¿Cuándo meterlos? Yo dejaría El caballero de los Siete Reinos para después del tercer libro, como respiro, y Fuego y sangre para cuando ya lo hayas terminado todo y tengas mono del mundo. Meterlos antes de empezar la saga principal, como precuela cronológica, es una tentación que yo evitaría: le quitas fuerza a los misterios de las novelas grandes.

    Entonces, ¿cuál es el orden que yo seguiría hoy?

    Si tuviera que dárselo a un amigo en una servilleta, sería esto:

    • Los cinco libros por orden de publicación, de Juego de tronos a Danza de dragones.
    • El caballero de los Siete Reinos intercalado como descanso, si te apetece, a partir del tercero.
    • Fuego y sangre al final, solo si te has quedado con hambre de este mundo.

    Nada de reordenamientos raros en la primera vuelta. Guárdate el orden combinado de Festín y Danza para cuando vuelvas, porque volverás. Y no empieces la casa por el tejado con las precuelas.

    Una última cosa, de lector a lector: no lo leas con prisa por «ponerte al día» con las series. Estos libros piden calma. Si vienes de otras sagas largas y te gusta este tipo de mundos que no se acaban nunca, quizá te interese cómo abordo el orden de lectura en otras sagas de fantasía, porque el problema del «¿por dónde empiezo?» se repite un montón. Y si lo que te frena es justo eso, que la saga esté sin terminar, te entiendo perfectamente: yo también tengo mi lista de sagas inacabadas que aun así merecen la pena. Esta, para mí, es una de ellas.

  • Pérez-Reverte: por qué novela empezar

    Pérez-Reverte: por qué novela empezar

    Mesa de estudio con novelas de aventuras, un compás de latón y un mapa náutico bajo la luz de una vela

    La primera novela suya que leí fue La Reina del Sur, en un tren nocturno de Madrid a Cartagena, y no dormí. Me la había prestado un compañero de trabajo con una advertencia que resultó ser cierta: «como la empieces, ya no la sueltas». Desde entonces me he leído casi todo lo suyo, y cada vez que alguien me pregunta cuál es la mejor novela de Pérez-Reverte para empezar, me doy cuenta de que la respuesta no es una sola. Depende de qué tipo de lector seas y de qué te apetezca esa semana.

    Así que no te voy a dar un título y a mandarte a casa. Te voy a dar una ruta, según lo que andes buscando. Yo con estos autores tan prolíficos agradezco que alguien me diga por dónde entrar, porque abrir la ficha del autor y encontrarte treinta títulos no ayuda a decidir.

    Si quieres engancharte sin pensarlo mucho: La Reina del Sur

    Empiezo por la que a mí me abrió la puerta. La Reina del Sur (2002) cuenta la historia de Teresa Mendoza, una mujer que huye de Sinaloa después de que maten a su novio narco y acaba levantando un imperio del contrabando en el sur de España. Es puro motor: no hay página en la que no pase algo. Si eres de los que leen poco pero cuando enganchan con un libro lo devoran en un fin de semana, esta es tu entrada.

    Tiene además una ventaja para el que empieza: no exige que conozcas nada previo, ni de historia ni del resto de su obra. Entras, te sientas al lado de Teresa y no te bajas hasta el final. Que luego se convirtiera en serie de televisión te da una idea de lo bien que funciona como relato.

    Si te gustan las aventuras clásicas: el capitán Alatriste

    Ahora bien, si lo que te pide el cuerpo es capa y espada, honor manchado, tabernas y duelos al amanecer, entonces la mejor novela de Pérez-Reverte para empezar es El capitán Alatriste (1996). Es el arranque de su serie más querida: las andanzas de Diego Alatriste, un espadachín veterano que malvive de alquilar su acero en el Madrid del Siglo de Oro, con Quevedo entrando y saliendo de las tabernas y Felipe IV de fondo.

    Lo bueno de empezar aquí es doble. Por un lado, es una novela corta y muy accesible, casi una puerta de entrada pensada para lectores jóvenes que luego se hace adulta a medida que avanza la saga. Por otro, si te gusta, tienes cuerda para rato: son varios títulos que puedes ir leyendo en orden sin agobios. A mí me parece la vía más segura para recomendarle Reverte a alguien que aún no lo ha probado, porque combina lo que mejor sabe hacer, que es narrar acción con una prosa limpia, con una ambientación histórica que se nota trabajada de verdad.

    Si el Siglo de Oro y la novela de época son lo tuyo, quizá te interese también esta selección de novelas históricas que enganchan de la primera página, donde Alatriste tiene su sitio ganado.

    Si buscas intriga literaria y libros dentro de libros: El club Dumas

    Y luego está mi favorita personal, aunque no sé si la más fácil: El club Dumas (1993). Va de un cazador de libros raros al que contratan para autentificar un manuscrito de Los tres mosqueteros y un tratado del siglo XVII que, según cuentan, sirve para invocar al diablo. Es una novela para gente que ama los libros y las librerías de viejo, llena de guiños y de misterio bibliográfico. De hecho, Roman Polanski la llevó al cine en La novena puerta, con Johnny Depp.

    La recomiendo cuando alguien me dice que le van los thrillers pero está cansado del thriller de aeropuerto. Aquí hay intriga, sí, pero también amor por la letra impresa. En la misma línea culta y detectivesca está La tabla de Flandes (1990), donde un cuadro flamenco esconde un asesinato y una partida de ajedrez. Cualquiera de las dos es una entrada estupenda si eres de los que disfrutan resolviendo el enigma a la vez que el protagonista.

    Un par de avisos de lector a lector

    Dos cosas antes de que te lances. La primera: no te dejes intimidar por lo prolífico que es. No hace falta leerlo en orden cronológico ni completar sagas; cada libro se sostiene solo salvo dentro de las series, y aun ahí te avisa el propio título. La segunda: su voz es reconocible desde la primera página, muy de reportero de guerra que fue durante años, seca y directa, con querencia por los perdedores con código de honor. Si esa voz te gusta en un libro, te va a gustar en casi todos.

    Mi consejo, si me apuras y quieres una sola recomendación: si nunca has leído nada suyo y quieres saber si te va a gustar, empieza por El capitán Alatriste por lo corto y lo redondo. Si en cambio quieres pasártelo en grande este fin de semana, tira de La Reina del Sur. Con cualquiera de las dos vas sobre seguro.

    Y cuando termines, vuelve por aquí y cuéntame por cuál empezaste. Si te apetece seguir explorando autores españoles con criterio, échale un ojo a nuestras recomendaciones de novela negra española, que comparten con Reverte esa mezcla de oficio y mala leche que a mí me pierde.

  • Convertir Kindle (AZW) a EPUB: cómo y cuándo

    Convertir Kindle (AZW) a EPUB: cómo y cuándo

    E-reader sobre una mesa de madera junto a una pila de libros abiertos y una taza de café, con luz cálida de tarde

    El otro día quise leer en el Kobo un libro que había comprado en Amazon hace años. Lo abrí, no aparecía. Claro: era un archivo de Kindle, y el Kobo no habla ese idioma. Me acordé de que llevaba tiempo con la manía de tenerlo todo en un solo sitio, así que me puse a ordenar la biblioteca y a pasar los libros de un formato a otro. Si a ti te ha pasado algo parecido, este artículo es justo lo que necesitas: te cuento cómo convertir Kindle a EPUB, con qué lo hago yo y, sobre todo, cuándo tiene sentido molestarse.

    Por qué querrías convertir Kindle a EPUB

    El EPUB es el formato estándar del libro electrónico. Lo leen prácticamente todos los lectores del mundo menos, precisamente, el Kindle (que usa sus propios formatos: el viejo AZW/MOBI y el más reciente KFX). Así que si tienes un Kobo, un PocketBook, un Tolino, o lees en el móvil con Apple Libros o con una app como Moon+ Reader, el EPUB es tu amigo.

    A mí me interesa por tres motivos muy concretos:

    • Cambiar de dispositivo. Me cansé del ecosistema cerrado y me pasé a un lector de tinta electrónica de otra marca. No quería dejar atrás lo que ya tenía.
    • Tener una copia propia. Los libros que compro me gusta guardarlos en mi disco duro, no solo en la nube de una empresa que un día puede cerrarme la cuenta.
    • Leer con comodidad. En EPUB puedo trastear con la tipografía, los márgenes y el interlineado en cualquier app, sin depender de las opciones que me deje el fabricante.

    La herramienta que uso: Calibre

    No hay misterio ni truco de pago. Uso Calibre, un programa gratuito y de código abierto que existe desde 2006 y que es, básicamente, el iTunes de los libros electrónicos: gestiona tu biblioteca, convierte entre formatos y sincroniza con el lector. Funciona en Windows, macOS y Linux. Lo desarrolla Kovid Goyal y sigue actualizándose, que no es poca cosa tratándose de software libre.

    Calibre convierte AZW3 y MOBI a EPUB sin despeinarse. El único punto peliagudo es el DRM, la protección anticopia. Vamos con eso, porque es la parte honesta de esta historia.

    El asunto del DRM (léelo antes de nada)

    Muchos libros comprados en Amazon vienen con DRM, un candado digital que impide convertirlos. Calibre, tal cual sale de la caja, no quita ese candado, y aquí entra el terreno legal. Saltarse el DRM de un contenido protegido no es legal en muchos países, aunque el libro lo hayas pagado tú.

    Mi postura es sencilla y es la que te recomiendo: convierte lo que sea legítimamente tuyo y libre de candado. Hay muchísimo material sin DRM. Editoriales independientes que venden así, autores que regalan sus obras, tiendas como la de Proyecto Gutenberg con miles de clásicos de dominio público, y libros que descargas de tu biblioteca pública. Todo eso se convierte sin problema y sin dilemas.

    Cómo convertir, paso a paso

    Doy por hecho que ya tienes el archivo del libro en el ordenador (un .azw3, .mobi o .azw) y que no tiene DRM. Es más rápido de hacer que de contar:

    • 1. Instala Calibre. Descárgalo de su web oficial, calibre-ebook.com, y ábrelo. La primera vez te pregunta dónde quieres guardar la biblioteca; elige una carpeta y listo.
    • 2. Añade el libro. Pulsa el botón «Añadir libros» (arriba a la izquierda) y busca tu archivo. Aparecerá en la lista con su portada.
    • 3. Convierte. Selecciónalo y pulsa «Convertir libros». En la ventana que se abre, arriba a la derecha, elige EPUB como formato de salida. Dale a «Aceptar».
    • 4. Espera unos segundos. Verás una rueda girando abajo a la derecha. Cuando pare, ya tienes tu EPUB.
    • 5. Sácalo. Con el libro seleccionado, pulsa «Guardar en disco» o simplemente conecta el lector por USB y usa «Enviar al dispositivo». Calibre lo copia solo.

    Eso es todo. La primera vez parece que va a ser un rollo técnico y resulta que son cinco clics.

    Un consejo para que el resultado quede fino

    Antes de convertir, entra en «Editar metadatos» (botón con el lápiz) y revisa el título, el autor y la portada. Calibre a veces importa los datos raros, sobre todo con archivos viejos. Corregirlo ahí hace que luego tu biblioteca se vea ordenada y que el libro aparezca bien clasificado en el lector. Es un minuto que agradeces mil veces cuando tienes doscientos títulos.

    Cuándo merece la pena y cuándo no

    Aquí va mi opinión, que para eso estamos entre lectores. Convertir tiene sentido cuando cambias de ecosistema o cuando quieres archivar de verdad lo que es tuyo. En esos casos, media hora dedicada a pasar tu biblioteca a EPUB te ahorra futuros dolores de cabeza.

    No merece tanto la pena si sigues cómodo en tu Kindle y solo lees ahí. Convertir por convertir, para tener el archivo en un cajón que no vas a abrir, es trabajo sin premio. Y desde luego no te compliques peleándote con candados de libros que en el fondo no vas a poder liberar limpiamente: mejor invierte esa energía en descubrir buenas lecturas. Si andas reorganizando tu biblioteca digital, quizá te venga bien esto que escribí sobre cómo organizar tu biblioteca digital sin volverte loco.

    Al final, todo esto va de una idea que me importa: los libros que compras deberían ser tuyos de verdad, para leerlos donde tú quieras y durante todo el tiempo que quieras. Convertir a EPUB es una manera pequeña y práctica de reclamar ese derecho. Y encima se hace en cinco minutos.