Los libros de Juan Tamariz: manuales de magia que en realidad van de cómo piensa la gente

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Murió Juan Tamariz el 18 de agosto, a los 83 años, y aquí no toca hablar de la televisión ni del sombrero. Toca hablar de sus libros, que son de los objetos más extraños que uno puede tener en una estantería.

Manuales que no son manuales

Tamariz escribió libros para enseñar a hacer magia: La vía mágica, Magia en el bar y unos cuantos más. Sobre el papel son manuales técnicos, con sus procedimientos y sus diagramas, dirigidos a un lector que quiere aprender un oficio muy concreto.

Y luego los abres y resulta que no van de eso.

Van de cómo piensa la gente. De qué recuerda un espectador y qué olvida, de cómo se construye una expectativa para poder romperla después, de por qué una explicación de más arruina un efecto. Un manual de cartas que dedica páginas a la memoria y a la atención no es un manual de cartas: es un libro de psicología escrito por alguien que se pasó sesenta años haciendo experimentos con público delante.

La rareza de fondo

Piénsalo un momento. Este hombre vivía de un secreto y se dedicó a publicarlo.

En cualquier otro oficio eso sería un suicidio profesional. En el suyo, escribir cómo se hace lo que haces es regalarle a la competencia lo único que tienes. Tamariz lo hizo durante décadas, además con la escuela abierta y las clases dadas, convencido de algo que resulta más generoso que listo: que el efecto no está en el truco, sino en cómo se cuenta.

Por eso sus libros envejecen tan bien. Los procedimientos se copian en una tarde; lo otro, no.

Para quién son

No hace falta querer ser mago. Se leen bien desde fuera, igual que se lee un libro de un cocinero sin intención de montar un restaurante. Lo que se saca de ellos es una manera de mirar: la sospecha, muy útil, de que casi todo lo que damos por evidente lo hemos dado por evidente porque alguien nos lo puso delante en el orden correcto.

Y si además te gusta la magia, ya sabes que no hay mucho más que decir. Están todos.

Se ha ido el 18 de agosto en Madrid, por causas naturales, según confirmó su hija Ana. Queda la escuela, quedan sus alumnos y quedan los libros, que era la parte que él quería que quedara.

Fuente: Cadena SER.

Librero Libre

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