Hoy, 15 de octubre de 2023, se cumplen cien años del nacimiento en Santiago de las Vegas (Cuba) de Italo Calvino, uno de los novelistas italianos más influyentes del siglo XX. Italia lleva todo el año dedicándole exposiciones, congresos académicos y reediciones de su obra completa. Las editoriales españolas, lo mismo.
Calvino murió joven (a los 61 años, en 1985). Y aun así dejó una obra tan diversa, tan extensa y tan singular que cien años después no hay un autor italiano más leído fuera de su país. Mezcla de fabulador, ensayista, intelectual de izquierdas y experimentador formal, su literatura cubre desde la fábula medieval hasta el cuento de ciencia ficción cosmológica.
Cinco lecturas para entrar
Las ciudades invisibles (1972)
El libro más amado de Calvino. Marco Polo le describe a Kublai Kan 55 ciudades imaginarias, cada una un pequeño poema en prosa. Filosófico, lírico, breve. La puerta más amable a Calvino.
El barón rampante (1957)
Parte de la trilogía «Nuestros antepasados». Un noble italiano del XVIII decide subirse a un árbol a los doce años y no bajar nunca más. Lo demás —su vida amorosa, sus lecturas, sus reflexiones políticas— transcurre allí arriba. Calvino en estado puro: la metáfora hecha trama.
Si una noche de invierno un viajero (1979)
Su novela más experimental y, paradójicamente, una de las más divertidas. Tú, el lector, eres protagonista de una novela que se interrumpe constantemente, dando paso a otras diez novelas distintas. Un homenaje al placer de leer y al desconcierto.
Cosmicómicas (1965)
Cuentos donde la voz narrativa es Qfwfq, un ser que ha existido desde antes del Big Bang. Cada cuento parte de una hipótesis científica real y la convierte en fábula. Únicos en la literatura del siglo XX.
Seis propuestas para el próximo milenio (1988, póstumo)
Ensayos sobre las cualidades que la literatura debe conservar: levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad. Calvino murió antes de escribir la sexta. Lectura imprescindible para entender cómo pensaba la literatura.
Por qué su obra sigue viva
Tres razones se nombran siempre:
- El equilibrio entre fábula y reflexión. Calvino siempre cuenta una historia, pero la historia siempre apunta a algo más.
- La inteligencia ligera. Aborda temas filosóficos densos con una prosa elegante, casi musical. Nunca pesa.
- La curiosidad. Calvino leía ciencia, escuchaba música, observaba pintura. Su literatura es la de un hombre interesado por casi todo, y eso se contagia.
Cien años después, Calvino sigue siendo uno de los autores que mejor enseña a leer mejor todo lo que viene después. Un centenario que merece celebrarse con una relectura.

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