
La primera vez que intenté leer a Kant lo dejé en la página nueve. No exagero: nueve. Me sentí tonto, cerré el libro y estuve un par de años convencido de que la filosofía no era para mí, que hacía falta un carné especial para entrar. Spoiler: no hace falta. Lo que me faltaba no era cabeza, era la puerta correcta.
Porque hay un malentendido enorme con esto. La gente cree que empezar a leer filosofía es empezar por lo más difícil y aguantar. Y no. Un buen ensayo filosófico para no filósofos existe, hay muchos, y están escritos precisamente para alguien como tú y como yo: curiosos, sin formación académica en el tema, con ganas de pensar mejor pero sin masoquismo. Estos ocho me abrieron a mí distintas habitaciones de la casa. Te los ordeno de más amable a más exigente, para que elijas por dónde entrar.
Por dónde empezar si no has leído nada
1. «El mundo de Sofía», de Jostein Gaarder
Es trampa y me da igual: no es un ensayo, es una novela. Pero es la mejor puerta que conozco. Gaarder cuenta toda la historia de la filosofía occidental a través de una adolescente que empieza a recibir cartas misteriosas con preguntas. Vas aprendiendo sin darte cuenta de que estás aprendiendo. Si la palabra «filosofía» todavía te intimida, empieza aquí y verás cómo se te cae el miedo en cien páginas.
2. «Ética para Amador», de Fernando Savater
Savater lo escribió para su hijo, y se nota en el mejor sentido: te habla de tú, sin condescendencia y sin pedantería. Va sobre la libertad, sobre por qué hacemos lo que hacemos y sobre qué significa vivir bien. Es cortito, se lee en un fin de semana y te deja pensando durante meses. De hecho es el libro que suelo regalar cuando alguien me dice eso de «yo es que de filosofía no entiendo nada».
Los clásicos que sí se entienden
3. «Meditaciones», de Marco Aurelio
Un emperador romano escribiéndose notas a sí mismo para no perder la calma. Eso es este libro, y por eso funciona dieciocho siglos después. No hay sistema, no hay jerga: hay un hombre poderosísimo recordándose que va a morir, que no controla lo que hacen los demás y que solo controla su propia respuesta. El estoicismo se puso de moda hace poco por medio internet, pero aquí tienes la fuente, sin filtros de coach. Léelo despacio, una entrada al día.
4. «Ensayos», de Michel de Montaigne
Montaigne se inventó el género. Literalmente: la palabra «ensayo» viene de él, de la idea de ensayar, de probar a pensar en voz alta sin pretender tener la razón definitiva. Habla de la amistad, del miedo, de los pulgares, de la muerte, de la costumbre… salta de un tema a otro con una honestidad que hoy sigue siendo rarísima. No hace falta leerlo entero ni en orden. Abre por cualquier ensayo suelto y quédate. Es el abuelo de todo blog que hayas leído nunca, incluido este.
Cuando ya te has enganchado
5. «El arte de amar», de Erich Fromm
El título engaña un poco: no es un manual romántico, es un ensayo sobre por qué el amor es una práctica y no un golpe de suerte. Fromm mezcla psicología y filosofía con una prosa muy limpia, y te obliga a mirar de otra forma algo que creías tener clarísimo. De los ocho, es el que más discusiones de sobremesa me ha provocado.
6. «Las consolaciones de la filosofía», de Alain de Botton
De Botton coge a seis filósofos (Sócrates, Epicuro, Séneca, Montaigne, Schopenhauer y Nietzsche) y los usa como consejeros para problemas muy concretos: la impopularidad, la falta de dinero, la frustración, un corazón roto. Es divulgación en el buen sentido, ágil y con humor, y sirve además de mapa: cuando termines vas a querer ir a por los originales de alguno de ellos.
Ensayo español contemporáneo, para subir un peldaño
7. «La resistencia íntima», de Josep Maria Esquirol
Ganó el Premio Nacional de Ensayo en 2016 y merece cada elogio. Esquirol escribe sobre lo pequeño: la casa, el cuidado, el gesto de dar de comer a alguien, el refugio frente a un mundo acelerado. Es filosofía escrita casi como poesía, y aunque pide algo más de atención que los anteriores, no te pide vocabulario técnico. Solo silencio y ganas.
8. «El mito de Sísifo», de Albert Camus
Lo dejo para el final porque es el más denso de la lista, pero también el que más me marcó. Arranca con una frase brutal: solo hay un problema filosófico verdaderamente serio, el del suicidio. A partir de ahí, Camus construye una defensa luminosa de seguir viviendo en un mundo sin sentido garantizado. Cuesta un poco más, sí. Pero si llegas hasta aquí después de los otros siete, estarás listo, y esa imagen final de Sísifo empujando su piedra no se te va a olvidar nunca.
Cómo leer un ensayo filosófico para no filósofos sin agobiarte
Tres cosas que ojalá me hubieran dicho antes. Una: no tienes que entenderlo todo a la primera. Subraya lo que te resuene y sigue. Dos: lee con lápiz y discute con el autor en el margen, aunque sea para escribir «no estoy de acuerdo». Tres: no hay orden obligatorio ni examen. Si un libro te aburre, ciérralo y prueba con otro de la lista.
Si estos te saben a poco y quieres seguir tirando del hilo, tengo por aquí una selección de libros que te cambian la forma de pensar y otra sobre estoicismo para empezar que encajan bien con lo de hoy. Pero con estos ocho ya tienes casa entera. Elige una puerta y entra. Cuéntame cuál abriste tú primero.
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