
El año pasado le regalé a mi cuñado un libro y me lo devolvió. Literalmente. «Muy majo, pero yo no leo», me dijo, y me lo dejó encima de la mesa como quien te devuelve un tupper. Ahí aprendí que regalar libros no va de acertar con «el mejor libro del año»: va de acertar con la persona que tienes delante. Un buen regalo no es el que a ti te encantó, es el que a la otra persona le cabe en la vida.
Así que me he montado mi propio sistema. Cuando busco libros para regalar no pienso en géneros ni en listas de más vendidos: pienso en a quién se lo doy y qué le pasa por la cabeza. Te lo cuento por tipos de persona, con títulos reales que he regalado o que he visto funcionar. Sin fallar, o casi.
Libros para regalar a quien dice que «no lee»
El clásico. El cuñado, tu padre, ese amigo que se pasa la vida con el móvil. La trampa aquí es regalarle un tocho para «engancharle a la lectura». Error. A quien no lee no le des deberes: dale algo que se lea casi solo.
A mí me funciona lo breve y lo que tira de curiosidad. El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon, engancha desde la primera página y no intimida. Si la persona es de reírse, Manolito Gafotas de Elvira Lindo no falla ni con adultos: es corto, es tierno y da la risa. Y para el que dice que «los libros son un rollo», un cómic de verdad, como Persépolis de Marjane Satrapi, le abre la cabeza sin que se dé cuenta de que está leyendo.
- Si es escéptico total: algo con ilustraciones o formato cómic.
- Si tiene poco tiempo: menos de 200 páginas, capítulos cortos.
- Nunca: el ladrillo de 800 páginas «que es buenísimo». Se lo comerá el polvo.
Libros para regalar a la persona que se lo ha leído todo
Esta es la difícil. Tienes una amiga o un compañero de trabajo que devora libros y siempre va tres novedades por delante de ti. Aquí no vas a ganar por cantidad, así que juega a otra cosa: sorpréndele por un lateral.
Yo tiro de dos estrategias. La primera, un autor consagrado pero por una puerta rara: en vez del libro famoso, el raro. La segunda, y la que mejor me funciona, es la edición bonita de algo que probablemente ya leyó hace años. A la gente que lee mucho le encanta reencontrarse con un clásico en una edición cuidada. Un Pedro Páramo de Rulfo bien editado, o los cuentos de Clarice Lispector, entran siempre.
Y si quieres jugártela con criterio, regálale ensayo narrativo, que muchos lectores voraces de novela tienen abandonado. Los argonautas de Maggie Nelson o cualquier cosa de Svetlana Aleksiévich hacen que hasta el más leído te diga «esto no lo tenía fichado». Que es exactamente lo que buscas.
Libros para regalar a quien está pasando una mala racha
Ojo con este, porque es donde más se mete la pata. Cuando alguien lo está pasando mal, la tentación es regalarle un libro de autoayuda con la palabra «resiliencia» en la portada. No lo hagas. Nadie en el fondo del pozo quiere que le den lecciones.
Lo que consuela de verdad es sentirse acompañado, no aleccionado. Por eso funcionan los libros que hablan del dolor sin recetas. El año del pensamiento mágico, de Joan Didion, sobre el duelo, es durísimo y a la vez abraza. Y para quien necesita evadirse más que reflexionar, a veces el mejor regalo es una novela absorbente que le saque de su cabeza unas horas: una buena trama detectivesca o una historia de amistad de esas que te tragas en un fin de semana.
Si te interesa el tema del libro como refugio, hace tiempo escribí sobre libros que acompañan en los momentos bajos y ahí desarrollo más esta idea de leer para no sentirse solo.
Libros para regalar a los peques (sin quedar de tío soso)
Regalar a un niño es de lo más agradecido, porque un buen libro infantil marca de verdad. La clave es no regalar «lo educativo» que elegiría un adulto aburrido, sino lo que a un crío le hace querer pasar la página.
- De 3 a 6 años: ¿A qué sabe la luna? de Michael Grejniec, o El pollo Pepe, que con desplegables triunfa siempre.
- De 7 a 10: Matilda de Roald Dahl. Punto. Es de esos que se leen y se releen.
- Preadolescentes: El Principito nunca sobra, y para los más lanzados, la saga de Harry Potter o los cómics de Astérix.
Truco de tío o tía enrollada: escribe una dedicatoria a mano en la primera página. Ese libro se guarda veinte años.
Libros para regalar a tu pareja (o a quien quieres impresionar)
Aquí el libro dice mucho de ti, así que cuidado. Regalar por regalar se nota. Lo bonito es elegir algo que hable de algo que compartís: un viaje que hicisteis, una manía que tiene, una conversación pendiente.
Si le gusta cocinar, un libro de recetas con alma (los de Simone Ortega o algo de cocina de mercado). Si es de cine, ensayos sobre películas que os gustan. Y si quieres el tiro romántico sin cursilería, la poesía funciona mejor de lo que la gente cree: unos poemas de Wisława Szymborska o de Idea Vilariño dicen lo que a ti te cuesta decir en voz alta.
Mi regla de oro para no fallar
Después de años regalando (y de que me devuelvan alguno), me quedo con una idea sencilla: el mejor regalo no demuestra lo que tú sabes de libros, demuestra lo que sabes de esa persona. Antes de comprar, para un segundo y pregúntate qué le quita el sueño, de qué se ríe, qué le falta. La respuesta suele apuntar directamente al libro correcto.
Y si aun así dudas, hay una jugada que casi nunca falla: regala tu libro favorito, ese que te cambió algo, con una nota explicando por qué te importa. Poca gente se resiste a un libro que llega con una historia detrás. Si quieres inspiración para esa lista personal, échale un ojo a los libros que merece la pena leer al menos una vez en la vida: de ahí sale más de un acierto.
Ah, y a mi cuñado, este año, le voy a regalar un cómic. A ver si cuela.