Categoría: Libros

  • Ensayo filosófico para no filósofos: 8 puertas de entrada

    Ensayo filosófico para no filósofos: 8 puertas de entrada

    Libro de filosofía abierto sobre una mesa de madera junto a una taza de café y unas gafas, con luz cálida de tarde

    La primera vez que intenté leer a Kant lo dejé en la página nueve. No exagero: nueve. Me sentí tonto, cerré el libro y estuve un par de años convencido de que la filosofía no era para mí, que hacía falta un carné especial para entrar. Spoiler: no hace falta. Lo que me faltaba no era cabeza, era la puerta correcta.

    Porque hay un malentendido enorme con esto. La gente cree que empezar a leer filosofía es empezar por lo más difícil y aguantar. Y no. Un buen ensayo filosófico para no filósofos existe, hay muchos, y están escritos precisamente para alguien como tú y como yo: curiosos, sin formación académica en el tema, con ganas de pensar mejor pero sin masoquismo. Estos ocho me abrieron a mí distintas habitaciones de la casa. Te los ordeno de más amable a más exigente, para que elijas por dónde entrar.

    Por dónde empezar si no has leído nada

    1. «El mundo de Sofía», de Jostein Gaarder

    Es trampa y me da igual: no es un ensayo, es una novela. Pero es la mejor puerta que conozco. Gaarder cuenta toda la historia de la filosofía occidental a través de una adolescente que empieza a recibir cartas misteriosas con preguntas. Vas aprendiendo sin darte cuenta de que estás aprendiendo. Si la palabra «filosofía» todavía te intimida, empieza aquí y verás cómo se te cae el miedo en cien páginas.

    2. «Ética para Amador», de Fernando Savater

    Savater lo escribió para su hijo, y se nota en el mejor sentido: te habla de tú, sin condescendencia y sin pedantería. Va sobre la libertad, sobre por qué hacemos lo que hacemos y sobre qué significa vivir bien. Es cortito, se lee en un fin de semana y te deja pensando durante meses. De hecho es el libro que suelo regalar cuando alguien me dice eso de «yo es que de filosofía no entiendo nada».

    Los clásicos que sí se entienden

    3. «Meditaciones», de Marco Aurelio

    Un emperador romano escribiéndose notas a sí mismo para no perder la calma. Eso es este libro, y por eso funciona dieciocho siglos después. No hay sistema, no hay jerga: hay un hombre poderosísimo recordándose que va a morir, que no controla lo que hacen los demás y que solo controla su propia respuesta. El estoicismo se puso de moda hace poco por medio internet, pero aquí tienes la fuente, sin filtros de coach. Léelo despacio, una entrada al día.

    4. «Ensayos», de Michel de Montaigne

    Montaigne se inventó el género. Literalmente: la palabra «ensayo» viene de él, de la idea de ensayar, de probar a pensar en voz alta sin pretender tener la razón definitiva. Habla de la amistad, del miedo, de los pulgares, de la muerte, de la costumbre… salta de un tema a otro con una honestidad que hoy sigue siendo rarísima. No hace falta leerlo entero ni en orden. Abre por cualquier ensayo suelto y quédate. Es el abuelo de todo blog que hayas leído nunca, incluido este.

    Cuando ya te has enganchado

    5. «El arte de amar», de Erich Fromm

    El título engaña un poco: no es un manual romántico, es un ensayo sobre por qué el amor es una práctica y no un golpe de suerte. Fromm mezcla psicología y filosofía con una prosa muy limpia, y te obliga a mirar de otra forma algo que creías tener clarísimo. De los ocho, es el que más discusiones de sobremesa me ha provocado.

    6. «Las consolaciones de la filosofía», de Alain de Botton

    De Botton coge a seis filósofos (Sócrates, Epicuro, Séneca, Montaigne, Schopenhauer y Nietzsche) y los usa como consejeros para problemas muy concretos: la impopularidad, la falta de dinero, la frustración, un corazón roto. Es divulgación en el buen sentido, ágil y con humor, y sirve además de mapa: cuando termines vas a querer ir a por los originales de alguno de ellos.

    Ensayo español contemporáneo, para subir un peldaño

    7. «La resistencia íntima», de Josep Maria Esquirol

    Ganó el Premio Nacional de Ensayo en 2016 y merece cada elogio. Esquirol escribe sobre lo pequeño: la casa, el cuidado, el gesto de dar de comer a alguien, el refugio frente a un mundo acelerado. Es filosofía escrita casi como poesía, y aunque pide algo más de atención que los anteriores, no te pide vocabulario técnico. Solo silencio y ganas.

    8. «El mito de Sísifo», de Albert Camus

    Lo dejo para el final porque es el más denso de la lista, pero también el que más me marcó. Arranca con una frase brutal: solo hay un problema filosófico verdaderamente serio, el del suicidio. A partir de ahí, Camus construye una defensa luminosa de seguir viviendo en un mundo sin sentido garantizado. Cuesta un poco más, sí. Pero si llegas hasta aquí después de los otros siete, estarás listo, y esa imagen final de Sísifo empujando su piedra no se te va a olvidar nunca.

    Cómo leer un ensayo filosófico para no filósofos sin agobiarte

    Tres cosas que ojalá me hubieran dicho antes. Una: no tienes que entenderlo todo a la primera. Subraya lo que te resuene y sigue. Dos: lee con lápiz y discute con el autor en el margen, aunque sea para escribir «no estoy de acuerdo». Tres: no hay orden obligatorio ni examen. Si un libro te aburre, ciérralo y prueba con otro de la lista.

    Si estos te saben a poco y quieres seguir tirando del hilo, tengo por aquí una selección de libros que te cambian la forma de pensar y otra sobre estoicismo para empezar que encajan bien con lo de hoy. Pero con estos ocho ya tienes casa entera. Elige una puerta y entra. Cuéntame cuál abriste tú primero.

  • Libros para superar una ruptura

    Libros para superar una ruptura

    Rincón de lectura junto a una ventana con lluvia, un libro abierto y una taza de té humeante

    La primera noche después de una ruptura descubrí que no podía leer. Cogía un libro, leía tres líneas y me daba cuenta de que llevaba media página sin enterarme de nada, con la cabeza dando vueltas a la misma conversación. Si estás así ahora mismo, te entiendo perfectamente. Y por eso he pensado mucho antes de hacer esta lista de libros para superar una ruptura: no quería recomendarte cualquier cosa, sino los libros que de verdad me sirvieron cuando lo pasé mal.

    Aviso desde ya: aquí no vas a encontrar manuales de «quiérete a ti mismo en diez pasos». A mí esos me daban ganas de tirar el libro contra la pared. Lo que a mí me funcionó fue otra cosa: sentirme acompañado, reírme un rato, y de vez en cuando entender algo que no sabía poner en palabras.

    Los libros para superar una ruptura que de verdad acompañan

    Cuando estás recién roto por dentro, lo último que quieres es que alguien te sermonee. Quieres sentir que no eres el único al que le ha pasado. Estas dos novelas hacen justo eso.

    «Sostiene Pereira», de Antonio Tabucchi

    Ya sé que no es un libro «de rupturas». Pero escúchame. Es la historia de un hombre solo, viudo, que habla con la foto de su mujer muerta y que poco a poco vuelve a despertar a la vida. Lo leí en pleno bajón y me hizo un bien enorme, porque va precisamente de eso: de cómo alguien que se había apagado vuelve a encenderse sin darse casi cuenta. Es corto, se lee en dos tardes y te deja el pecho más templado.

    «El amor en los tiempos del cólera», de Gabriel García Márquez

    Este es el otro extremo, y también funciona. Florentino Ariza espera más de cincuenta años a la mujer que ama. Puede sonar a locura romántica, pero lo que a mí me dejó fue una idea muy sencilla: el tiempo pasa, la vida sigue, y el corazón es mucho más terco y más resistente de lo que parece la primera semana. No lo leas buscando consuelo rápido; léelo para recordar que hay vida por delante.

    Cuando lo que necesitas es entender qué te pasó

    Llega un momento, unas semanas después, en que ya no lloras tanto y empiezas a hacerte preguntas. Por qué duele tanto, por qué me enganché así, qué parte fue mía. Para esa fase hay libros que ayudan a poner orden.

    • «Sobre el duelo», de Chimamanda Ngozi Adichie. Lo escribió tras la muerte de su padre, así que no habla de rupturas amorosas, pero es el retrato más honesto que he leído sobre la pérdida. Y una ruptura es una pérdida, aunque nadie se haya muerto. Es brevísimo y desarma por lo directo que es.
    • «El amor líquido», de Zygmunt Bauman. Este ya es ensayo puro. Bauman explica por qué en el mundo de hoy nos cuesta tanto comprometernos y por qué las relaciones se rompen con la facilidad con la que se cambia de móvil. No es una lectura ligera, pero si eres de los que necesitan entender el «porqué» de las cosas para calmarse, te va a dar mucho en qué pensar.

    No te los tomes como un diagnóstico de lo tuyo. Tómalos como una conversación con alguien más listo que tú que ha pensado sobre esto durante años. A veces basta con eso.

    Reírse también cura

    Hay un día, y sabrás cuál es cuando llegue, en que necesitas dejar de estar triste un rato. No superarlo, solo descansar de la pena. Para eso yo tiro de humor.

    «Cómo hacerse rica y famosa en Corea del Sur», de Marian Izaguirre, o cualquier novela de las que te hacen reír a carcajadas valen aquí. No hace falta que tengan nada que ver con el amor. Al revés: lo que buscas es que te saquen de tu propia cabeza durante unas horas. La risa es una forma de descanso, y descansar de una ruptura es medio camino andado.

    Cómo leer cuando la cabeza no para

    Un consejo práctico, porque de nada sirve la lista si luego no puedes con ninguno. Al principio no te obligues a novelones de seiscientas páginas. Empieza por lo corto: relatos, ensayos breves, libros que puedas terminar en una sentada. Terminar algo, aunque sean cuarenta páginas, te devuelve una sensación de control que la ruptura te ha quitado.

    Yo empecé por «Sobre el duelo» precisamente por eso: era tan corto que sabía que iba a poder acabarlo. Y acabarlo me dio ánimo para el siguiente. Si andas perdido sobre por dónde tirar, échale un ojo a nuestra selección de libros cortos para leer en un día: son perfectos para estas semanas en que la concentración va y viene.

    Lo que ningún libro te va a dar

    Voy a ser honesto contigo, que para eso estamos entre lectores. Ningún libro te va a quitar el dolor de golpe. Lo que hacen los buenos libros es otra cosa: te acompañan mientras el tiempo hace su trabajo. Te recuerdan que otros han estado donde estás tú, que salieron, y que además supieron contarlo bien.

    Coge uno de esta lista, el que más te tire ahora mismo, y empieza esta noche. Aunque sean tres páginas. Mañana serán cinco. Y un día, sin darte cuenta, estarás leyendo por gusto otra vez, que es la señal más clara de que ya estás mejor. Nos leemos.

  • Stephen King: ranking de sus novelas para empezar

    Stephen King: ranking de sus novelas para empezar

    Novela de terror en tapa dura sobre una mesa de madera junto a una lámpara cálida y una taza de café, con luz de atardecer

    La primera vez que abrí un King fue con la luz encendida y a las tres de la tarde, para tener la excusa del sol si me daba miedo. Me duró poco la vergüenza. Ese hombre publica desde 1974 y lleva más de sesenta novelas, así que entiendo perfectamente que alguien se plante delante de la estantería y no sepa por dónde meterle mano. Por eso me apetecía sentarme y ordenar las cosas: este es mi ranking de novelas de Stephen King pensado para empezar, no para lucir palmarés.

    Aviso de entrada: no voy por orden de calidad absoluta ni por ventas. Voy por lo que a mí me parece la mejor puerta de entrada según el tipo de lector que seas. Si buscas un ranking frío con puntuaciones, este no es. Si buscas por dónde entrar sin pegarte un tiro en el pie, sigue leyendo.

    Por dónde empezar con Stephen King según lo que busques

    King no es un solo autor. Es terror, es drama, es fantasía épica, es novela de suspense sin una gota de sobrenatural. Elegir mal la primera es la forma más rápida de decir «no me gusta King» cuando en realidad no te ha gustado una cara suya. Aquí va mi orden de recomendación.

    1. Misery, si nunca has leído terror y te da respeto

    Empiezo aquí a propósito. Misery (1987) no tiene monstruos ni fantasmas: es un escritor con las piernas rotas atrapado en casa de su «fan número uno». Todo el horror es humano y está en una sola habitación. Se lee de un tirón, la tensión no afloja y te enseña lo que King hace mejor que casi nadie: meterte dentro de la cabeza de alguien acorralado. Si el terror te intimida, esta es tu entrada sin sobresaltos sobrenaturales.

    2. El resplandor, para el terror clásico de verdad

    El resplandor (1977) es el King que la gente tiene en la cabeza aunque no lo haya leído. Un hotel vacío en invierno, una familia aislada, un padre que se desmorona. Si viste la película de Kubrick, olvídala un rato: el libro va de otra cosa, más de dentro, más de dolor familiar y adicción que de hacha. Es la novela que mejor explica por qué King da miedo de verdad, y no por los sustos.

    3. 22/11/63, si lo tuyo no es el terror

    Mucha gente no sabe que su novela favorita de King no da nada de miedo. 22/11/63 (2011) va de un profesor que viaja al pasado para intentar impedir el asesinato de Kennedy. Es viajes en el tiempo, es historia de amor, es un ladrillo de casi mil páginas que se pasa volando. Si te tira más el drama y la novela de época que el susto, entra por aquí y ya picarás en lo oscuro después.

    4. Carrie, si quieres empezar por el principio

    Carrie (1974) fue su primera novela publicada y sigue siendo una bofetada corta y certera. Una adolescente humillada en el instituto, una madre fanática, un poder que no controla. Es breve, tiene esa estructura de recortes y testimonios que le da un aire de expediente, y se nota al escritor joven con hambre. Buena si quieres entender de dónde salió todo.

    5. It, cuando ya estés dentro

    A It (1986) no la pondría de primera ni loco, y eso que es de mis favoritas. Son más de mil páginas, dos líneas temporales y un grupo de niños en un pueblo de Maine enfrentándose a algo que se disfraza de payaso. Es enorme en todos los sentidos: en miedo, en amistad, en nostalgia. Pero pide músculo lector. Déjala para cuando King ya te haya enganchado y quieras el viaje largo.

    Un par de avisos antes de que te lances

    Dos cosas que ojalá me hubieran dicho a mí. La primera: no empieces por La Torre Oscura. Es su saga fantástica de ocho tomos, es magnífica para fans, pero como puerta de entrada es un despropósito. Conecta con medio universo King y sin contexto te pierdes. Guárdatela de premio.

    La segunda: King escribe grueso. Le sobran páginas a menudo y hay quien no soporta sus finales. Yo he aprendido a quererle también por eso, por lo desmedido. Pero si eres de prosa seca y contenida, empieza por las cortas (Carrie, Misery) antes de meterte en los tochos.

    Mi orden si tuviera que resumirlo

    • Nunca has leído terror: MiseryEl resplandorIt.
    • Buscas drama, no sustos: 22/11/63 y luego lo que te apetezca.
    • Quieres entender al autor: Carrie primero, por orden cronológico.
    • Ya eres fan y quieres el viaje largo: It y después La Torre Oscura.

    Si el terror bien hecho te tira, quizá te venga bien esta selección de novelas de terror para no dormir que preparé hace un tiempo, porque King no juega solo en esa liga. Y si lo que te apetece es seguir explorando autores por su obra completa, échale un ojo a cómo montamos estas rutas de lectura para empezar con un autor sin agobiarte.

    Al final, con King no hay una respuesta única. Hay una puerta buena para ti. Elige la que encaje con lo que te apetezca esta semana, léela con la luz encendida si hace falta, y ya me contarás. A mí me atrapó y no he sabido salir.

  • Cómo pasar tus libros al Kindle desde el ordenador

    Cómo pasar tus libros al Kindle desde el ordenador

    Un Kindle apoyado sobre una mesa de madera junto a unos libros de bolsillo y un portátil encendido con luz cálida de lámpara

    La primera vez que intenté meter un ePub en mi Kindle acabé con siete pestañas abiertas, un cable que no encontraba y un archivo que el aparato se negaba a reconocer. Me llevó media tarde entender algo que en realidad se hace en dos minutos. Así que si tú estás ahora mismo ahí, mirando un archivo en el ordenador y un Kindle que no lo quiere leer, te voy a ahorrar esa media tarde.

    Hay tres maneras de pasar libros al Kindle desde el ordenador, y cada una sirve para un momento distinto. Te las cuento de la más rápida a la más completa, y al final te digo cuál uso yo.

    Antes de empezar: qué formatos entiende tu Kindle

    El lío casi siempre viene del formato. Un Kindle no lee ePub como tal (aunque hoy, si lo envías por correo, Amazon te lo convierte solo), pero sí se entiende de maravilla con estos:

    • PDF: cómodo para documentos, incómodo para novelas porque no reajusta el texto al tamaño de pantalla.
    • MOBI: el veterano. Cada vez más en desuso, pero muchos aún lo tienen.
    • ePub: si lo mandas por el correo de tu Kindle, Amazon lo transforma automáticamente al formato interno. Por cable, mejor convertirlo antes.

    Regla práctica: si es una novela, quieres que el texto fluya, así que evita el PDF salvo que no te quede otra.

    Método 1: por cable USB (el más directo)

    Es el de toda la vida y el que menos falla cuando tienes prisa. Necesitas el cable que venía con el aparato (o cualquiera compatible de datos, ojo, que los hay que solo cargan y no transfieren).

    • Conecta el Kindle al ordenador. Aparecerá como una unidad más, igual que un pendrive.
    • Ábrela y busca la carpeta documents.
    • Arrastra ahí tu archivo (ePub ya convertido, PDF o MOBI).
    • Expulsa el Kindle con cuidado y desconéctalo. El libro aparecerá en tu biblioteca en unos segundos.

    Ventaja: no depende de internet ni de tu cuenta de Amazon. Inconveniente: tienes que tener el cable a mano y, si el archivo es un ePub, conviene convertirlo antes (ahora vamos a eso).

    Método 2: por correo con «Enviar a Kindle»

    Este es el que más uso yo, porque no toco ningún cable. Cada Kindle tiene una dirección de correo propia, del tipo tunombre@kindle.com. Le mandas un email con el libro adjunto y aparece solo en el aparato.

    • Entra en tu cuenta de Amazon, en la sección de dispositivos, y localiza la dirección de correo de tu Kindle.
    • Autoriza tu propia dirección de email en la lista de remitentes aprobados (esto es una vez y para siempre; si no lo haces, Amazon rechaza el envío).
    • Manda un correo a la dirección del Kindle con el archivo adjunto. Con ePub, PDF o Word funciona.
    • Espera un par de minutos con el Kindle conectado al wifi. El libro cae solo.

    Amazon también tiene una aplicación de escritorio llamada «Enviar a Kindle» que hace lo mismo arrastrando el archivo a una ventana, sin abrir el correo. Si la instalas, es todavía más cómodo.

    Método 3: con Calibre, para tenerlo todo ordenado

    Si tienes muchos libros sueltos por el disco duro, o quieres convertir formatos con cabeza, Calibre es la herramienta. Es gratuita, de código abierto y lleva años siendo la referencia para gestionar bibliotecas digitales.

    Convertir un ePub a formato Kindle

    • Añade el libro a Calibre (arrastrar y soltar).
    • Selecciónalo y pulsa «Convertir libros». Elige como salida el formato que quieras (para Kindle moderno, AZW3 o directamente ePub si vas a mandarlo por correo).
    • Una vez convertido, conecta el Kindle por USB y usa «Enviar al dispositivo». Calibre lo copia y lo organiza por ti.

    Lo bueno de Calibre es que te guarda portadas, metadatos y autores bien ordenados. Si eres de los que acumula, te cambia la vida. Si solo quieres meter un libro de vez en cuando, quizá es matar moscas a cañonazos.

    ¿Y qué pasa con los libros de la biblioteca o con DRM?

    Aquí toca ser honesto. Muchos libros comprados en otras tiendas o prestados por bibliotecas digitales llevan protección anticopia (DRM). Eso significa que no siempre podrás moverlos libremente entre dispositivos, y forzarlo entra en un terreno legalmente turbio. Mi consejo: si un libro te importa, cómpralo en un formato limpio o directamente en la tienda de Amazon, y reserva estos métodos para tus propios archivos, PDFs, manuscritos y obras libres de derechos.

    Precisamente de esas obras libres hablo largo y tendido en dónde descargar libros gratis y legales: hay muchísimo clásico esperándote sin coste. Y si aún te estás decidiendo por un modelo, quizá te venga bien lo que conté sobre Kindle o libro de papel, porque no todo el mundo necesita lo mismo.

    Cuál elegiría yo

    Para el día a día, el correo «Enviar a Kindle»: rápido, sin cables y desde cualquier sitio. Para cuando no hay wifi o tengo prisa, el cable USB. Y para poner orden en el caos de archivos que todos acumulamos, una tarde con Calibre y listo.

    Al final, pasar libros al Kindle desde el ordenador es de esas cosas que asustan la primera vez y luego haces con los ojos cerrados. Elige el método que encaje con tu momento y a leer, que es de lo que se trata.

  • Libro digital vs libro físico: ventajas y desventajas reales

    Libro digital vs libro físico: ventajas y desventajas reales

    Un libro de papel abierto sobre una mesa de madera junto a un e-reader, con luz cálida de tarde y una estantería llena de libros al fondo

    Hace un par de veranos me fui a la playa con dieciocho libros. Bueno, con uno: metí un e-reader en la mochila y allí cabían los dieciocho sin que la maleta pesara medio kilo más. Y sin embargo, cuando volví a casa, lo primero que hice fue tumbarme en el sofá con una novela de papel que llevaba meses esperándome. Esa contradicción es la que me interesa, y por eso quiero hablarte del eterno debate entre libro digital vs libro físico sin venderte ninguna de las dos motos.

    Porque no hay bando bueno. Llevo años leyendo en los dos formatos y he llegado a una conclusión aburridísima pero honesta: cada uno gana en cosas distintas, y el problema es que solemos comparar peras con manzanas. Vamos por partes.

    Dónde gana el libro digital (y no es solo el precio)

    La ventaja obvia es el espacio. Un e-reader guarda cientos de libros en algo que pesa menos que una novela de bolsillo. Si viajas, si vives en un piso pequeño o si simplemente lees mucho, esto no es un detalle: es un cambio de vida. Yo dejé de discutir en casa por dónde meter la siguiente estantería el día que asumí que el 80% de lo que leo puede vivir en una pantalla.

    Luego está lo que casi nadie cuenta: la accesibilidad. Poder agrandar la letra es enorme para quien tiene la vista cansada. La luz integrada te deja leer de noche sin molestar a nadie al lado. Y el diccionario a un toque, o poder buscar un personaje que apareció hace doscientas páginas, convierte lecturas difíciles en algo abordable. Para ensayo denso o para libros en otro idioma, el formato digital me ha salvado más de una vez.

    Y sí, el precio y la inmediatez. Terminas un libro a las doce de la noche, quieres la continuación, y la tienes en treinta segundos. Eso engancha. Muchos títulos digitales salen más baratos, y hay un océano de obras gratuitas de dominio público esperando.

    La letra pequeña del formato digital

    Pero ojo, que no todo es cómodo. Compras una licencia, no un objeto: no puedes prestar ese libro a un amigo como quien deja una novela sobre la mesa, ni revenderlo, ni casi regalarlo. Dependes de una batería y de un ecosistema que decide sus reglas. Y hay algo más sutil que he notado en mí mismo: retengo peor lo que leo en pantalla. Cuesta recordar «por qué parte del libro iba» cuando todo es una superficie plana sin grosor que se mueva bajo tus dedos.

    Por qué el papel se resiste a morir

    El libro físico tiene una baza que el marketing lleva décadas intentando replicar sin éxito: es un objeto. Pesa, huele, se subraya, se dobla la esquina, se llena de notas al margen. Cuando abres uno que leíste hace años, encuentras un billete de metro usado como marcapáginas y toda una época vuelve de golpe. Eso no me pasa con ningún archivo.

    A nivel de lectura pura, para mí el papel gana en concentración. No hay notificaciones, no hay tentación de mirar otra cosa, no hay pantalla que canse los ojos de la misma manera. Distintos estudios sobre comprensión lectora apuntan en esa dirección, y mi experiencia lo confirma: las novelas que más me han marcado las leí en papel, casi sin excepción. Si buscas ideas de por dónde tirar, te dejé mis recomendaciones en esta lista de libros para empezar a leer.

    El papel también es tuyo de verdad. Lo prestas, lo heredas, lo firmas si te cruzas con el autor. Una biblioteca personal cuenta quién eres a cualquiera que entre en tu casa. Y no depende de que ninguna empresa siga existiendo dentro de diez años.

    Lo que el papel te cobra

    La desventaja es física y literal: ocupa, pesa y se acumula. Un tocho de mil páginas es incomodísimo de sostener en la cama. Viajar con varios es una tortura para la espalda. Y por poder, no puedes agrandar la letra ni leer a oscuras. El papel es maravilloso hasta que necesitas mudarte con quinientos ejemplares a cuestas.

    Entonces, ¿libro digital o libro físico?

    Mi respuesta, después de darle muchas vueltas, es que la pregunta está mal planteada. No es uno contra otro: es cada uno para lo suyo. Yo uso el e-reader para viajes, para novedades que quiero ya, para ensayo que voy a subrayar y consultar, y para esas rachas en las que devoro tres libros en una semana. Y reservo el papel para lo que quiero saborear despacio, para lo que sé que voy a releer, para regalos y para todo aquello que me apetece tener en la estantería.

    Si tuviera que darte un consejo práctico sería este: no elijas formato, elige por libro. Un thriller de aeropuerto pide digital. Una novela que llevas años queriendo leer merece papel. Deja de sentirte culpable por usar los dos; el enemigo del lector no es el formato, es no leer. Si andas reconstruyendo el hábito, quizá te venga bien lo que conté sobre cómo leer más libros al año.

    Al final, tanto la pantalla como el papel son solo puertas. Lo que importa es lo que hay al otro lado, y eso es exactamente igual de bueno se abra como se abra. Dime tú: ¿en qué formato lees más últimamente? Porque yo, después de todo este discurso, sigo sin ponerme de acuerdo conmigo mismo.

  • Libros de Andy Weir en español: cuáles son y qué leer cuando los termines

    Libros de Andy Weir en español: cuáles son y qué leer cuando los termines

    Hay un problema con Andy Weir, y es que escribe demasiado poco. Te enganchas a El marciano, la devoras en un fin de semana entre carcajadas y cálculos de patatas, corres a por Proyecto Hail Mary, la terminas con el corazón en un puño… y descubres que solo hay tres novelas. ¿Y ahora qué?

    Esta lista es para ese momento exacto. Primero, los libros de Andy Weir en español —cuáles son y por dónde empezar—; después, un puñado de novelas para cuando los termines y necesites la misma dosis: ciencia de verdad contada como un thriller, un protagonista que resuelve problemas imposibles y un optimismo terco que no te suelta.

    Libros de Andy Weir en español sobre un escritorio, junto a un globo rojo y un pequeño rover

    Los libros de Andy Weir en español

    Son tres novelas, publicadas en español por Nova, y se pueden leer en cualquier orden: no forman una saga. Si nos pides una puerta de entrada, es El marciano o Proyecto Hail Mary.

    El marciano

    La que lo empezó todo. Un astronauta se queda solo y dado por muerto en Marte, y tiene que sobrevivir con lo que hay: patatas, cinta americana y una cantidad indecente de ingenio. Es un manual de supervivencia disfrazado de comedia, y funciona porque la ciencia es real y el protagonista, Mark Watney, cae bien desde la primera página. Buscar El marciano en Amazon.

    Proyecto Hail Mary

    Para muchos lectores, su mejor libro. Un hombre despierta solo en una nave, sin memoria y sin saber por qué está allí; ir recuperando quién es y qué está en juego es medio placer del libro. Tiene todo lo bueno de Weir —el problema imposible, la ciencia como suspense— más algo que El marciano no tenía: una amistad que no se olvida. Mejor entrar sabiendo lo menos posible. Buscar Proyecto Hail Mary en Amazon.

    Artemisa

    La más divisiva. Un atraco en la primera ciudad de la Luna, con una protagonista pícara y menos ciencia-puzle que las otras dos. Se lee rapidísimo y es puro entretenimiento; si esperas otro Marciano, ajusta expectativas y disfrútala por lo que es. Buscar Artemisa en Amazon.

    Existe además un estuche, Universo Andy Weir, que reúne las tres si quieres ir sobre seguro.

    ¿Qué tienen en común, y qué deberías buscar en tu próxima lectura? Cuatro cosas: rigor científico de verdad, un protagonista ingenioso y solitario, humor, y la convicción de que cualquier problema, por gordo que sea, tiene solución si le echas cabeza.

    Astronauta leyendo un libro sentado en un planeta rojo

    Qué leer cuando termines los libros de Andy Weir

    El problema de los tres cuerpos — Cixin Liu

    Si lo que te atrapó de Weir fue la ciencia dura y la escala, aquí la tienes multiplicada. Más ambiciosa, más oscura y más filosófica —arranca despacio y luego no te suelta—. Es la puerta a una de las mejores trilogías de ciencia ficción de las últimas décadas. Buscarla en Amazon.

    Siete Evas — Neal Stephenson

    La Luna estalla y la humanidad tiene poco más de dos años para llevar la civilización a órbita antes de que la Tierra se vuelva inhabitable. Ingeniería pura y resolución de problemas a escala planetaria: es Weir a lo bestia, con cientos de páginas y sin miedo al detalle técnico. Buscarla en Amazon.

    La vieja guardia — John Scalzi

    Ciencia ficción de aventuras, rápida, divertida y facilísima de leer. Si de Weir te quedaste con el tono ligero y adictivo más que con la ciencia, Scalzi es tu hombre: entras y no sales hasta el final. Buscarla en Amazon.

    Lágrimas en la lluvia — Rosa Montero

    Para quien quiera ciencia ficción en español, de aquí y de primera. Un noir futurista con una detective replicante, Bruna Husky, en un Madrid de pesadilla. Menos ciencia-puzle y más humana y negra, pero con la misma capacidad de no dejarte parar. Buscarla en Amazon.

    El último ultramar — Helena Wagner

    Una recomendación reciente y en español para quien busque justo ese sabor Weir/Cixin. Un colono despierta solo en un mundo lejano y tiene que entender, pieza a pieza, dónde está y qué le ha pasado: la ciencia como suspense, pero con un futuro contado en nuestra lengua. Wagner publica además relatos gratuitos en su boletín, Plus Ultra, un buen sitio para catarla antes de decidirte.

    En resumen

    Los tres libros de Andy Weir en español —El marciano, Proyecto Hail Mary y Artemisa— son un chute de ciencia, humor e ingenio. Y cuando se te acaben, estas cinco novelas comparten lo que de verdad importaba: la ciencia contada como aventura y un protagonista que, pase lo que pase, no se rinde. Feliz lectura.

  • Novela gráfica para empezar: 10 títulos que enganchan

    Novela gráfica para empezar: 10 títulos que enganchan

    Pila de novelas gráficas abiertas sobre una mesa de madera junto a una taza de café, con luz cálida de ventana

    Durante años pensé que los cómics no eran para mí. Los asociaba a superhéroes en mallas y me daba una pereza tremenda. Hasta que una amiga me dejó un libro grueso y en blanco y negro, me dijo «léelo y no me preguntes nada» y me lo terminé en una sola tarde, con un nudo en la garganta. Ese libro era Maus. Y desde entonces no he parado.

    Así que si estás buscando una novela gráfica para empezar y no sabes por dónde tirar, déjame ahorrarte el susto de elegir mal. Estos son diez títulos reales, todos disponibles en español, que enganchan desde la primera página aunque no hayas cogido un cómic en tu vida.

    Por qué la novela gráfica es un buen sitio para empezar

    Lo digo por experiencia: el miedo suele ser «no voy a saber leerlo». Que si el orden de las viñetas, que si me pierdo. Tranquilo. Una buena novela gráfica te lleva de la mano sin que te des cuenta. Lees más rápido de lo que crees, la imagen hace la mitad del trabajo emocional, y en dos sesiones tienes una historia entera dentro. Es lectura de verdad, con el mismo poso que una novela, pero con una puerta de entrada más ancha.

    Los 10 títulos que engancharían a cualquiera

    1. Maus — Art Spiegelman

    El que me convirtió. Spiegelman cuenta el Holocausto que vivió su padre dibujando a los judíos como ratones y a los nazis como gatos. Suena raro, funciona como un martillo. Ganó el Pulitzer y no hay mejor sitio para empezar si quieres entender de qué es capaz este lenguaje.

    2. Persépolis — Marjane Satrapi

    La infancia y adolescencia de Marjane en el Irán de la revolución islámica, contada por ella misma. Divertida, dura y honesta a partes iguales. El trazo es sencillo, casi infantil, y por eso golpea más. Si te gusta, hay película animada que ella misma dirigió.

    3. Arrugas — Paco Roca

    Un hombre entra en una residencia con principios de alzhéimer. Paco Roca convierte algo que da miedo mirar de frente en una historia tierna y llena de dignidad. Es española, ganó el Premio Nacional del Cómic y a mí me dejó llorando en el sofá. No exagero.

    4. Blankets — Craig Thompson

    Un primer amor adolescente en un pueblo nevado y una familia religiosa que aprieta. Son casi 600 páginas y se leen en un suspiro, porque Thompson dibuja el frío, el deseo y la culpa con una delicadeza que no habías visto. El cómic que le regalo a quien dice que «los cómics no cuentan cosas serias».

    5. Fun Home — Alison Bechdel

    Bechdel reconstruye su relación con su padre, dueño de una funeraria y hombre con secretos, mientras ella descubre quién es. Es de esos libros que releo cada cierto tiempo y siempre encuentro algo nuevo. Inteligente sin ser pedante.

    6. El árabe del futuro — Riad Sattouf

    La infancia de Sattouf entre Francia, Libia y Siria, con un padre panarabista y soñador. Es una serie de varios tomos, pero el primero funciona solo y engancha a la primera. Te ríes y a la vez entiendes medio Oriente Medio sin darte cuenta.

    7. Blacksad — Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido

    Novela negra pura, con un detective que es un gato y un dibujo que quita el hipo. Dos autores españoles haciendo cine en papel. Si vienes del thriller o del noir clásico, esta es tu entrada natural. Cada tomo es un caso cerrado.

    8. Watchmen — Alan Moore y Dave Gibbons

    Sí, hay superhéroes, pero olvida lo que crees saber. Moore los usa para hablar del poder, del miedo nuclear y de en qué se convierte alguien que se cree por encima del bien y del mal. Denso, brillante y perfectamente cerrado en un solo volumen. Léelo con calma.

    9. Sandman — Neil Gaiman

    El Señor de los Sueños y un universo de mitos, historias dentro de historias y personajes que no olvidas. Es más largo y te pide un poco más de rodaje, pero si te va la fantasía y lo literario, aquí te quedas a vivir. Empieza por el primer tomo, Preludios y nocturnos.

    10. Bone — Jeff Smith

    Para cerrar, algo que puedes leer con quien sea, incluso con críos, sin que deje de tener chicha. Aventura, humor y unos personajes entrañables que se van metiendo en un lío cada vez más grande. La prueba de que empezar no tiene por qué ser solemne.

    Cómo elegir tu primera novela gráfica para empezar

    Mi consejo es simple: fíjate en el tema, no en el formato. Si te tira lo autobiográfico, ve a Persépolis o Blankets. Si te gusta el drama de la vida real, Arrugas. Si eres de novela negra, Blacksad. Y si quieres el golpe definitivo que te haga tomarte esto en serio, Maus.

    No compres cinco de golpe. Elige uno, léelo entero, deja que repose. Cuando termines vas a querer el siguiente tú solo, te lo garantizo. Si después de estos te quedas con ganas de saltar a otros formatos, te dejé por aquí una guía sobre cómics para adultos que no son de superhéroes y otra con libros para volver a leer cuando llevas tiempo sin hacerlo.

    Nos leemos. Y si empiezas por Maus, avísame, que quiero saber si te pasa lo mismo que a mí.

  • Vargas Llosa: por dónde empezar al Nobel peruano sin estrellarte

    Vargas Llosa: por dónde empezar al Nobel peruano sin estrellarte

    Mario Vargas Llosa es el escritor más extenso del Boom latinoamericano y, probablemente, el más metódico. Premio Cervantes, Premio Nobel en 2010, miembro de la Real Academia Española, autor de más de veinte novelas y otros tantos ensayos. Su obra cubre desde los cuarteles peruanos hasta la dictadura de Trujillo en República Dominicana, pasando por las novelas eróticas burguesas y la sátira política irreverente.

    Si te propones leer a Vargas Llosa sin estrellarte, el orden importa. Algunas de sus novelas son perfectas como puerta de entrada y otras pueden hacerte abandonar la obra entera si las eliges para empezar.

    Empieza por La ciudad y los perros (1963)

    Su primera novela. Premio Biblioteca Breve. La novela que lo metió en el Boom siendo joven. La acción transcurre en el Colegio Militar Leoncio Prado de Lima donde el propio Vargas Llosa estudió. Hay narrador múltiple, hay tiempos que se intercambian, pero la trama se sostiene perfectamente y la lectura es absorbente.

    380 páginas. Es la novela donde Vargas Llosa demostró que sabía construir un mundo entero en una sola obra.

    Sigue con Pantaleón y las visitadoras (1973)

    Lo más divertido que escribió. Un capitán del ejército peruano es enviado al Amazonas con la misión secreta de organizar un servicio de «visitadoras» para los soldados destacados en la selva. La novela es una sátira de la burocracia militar con humor seco y absurdo.

    Más corta que La ciudad y los perros. Más entretenida si te gustan las novelas con risa. Y técnicamente brillante: cada capítulo está escrito en un formato distinto (informes militares, cartas, diálogos, narración).

    La tía Julia y el escribidor (1977)

    Vargas Llosa cuenta una versión muy libre de su primer matrimonio (con su tía política Julia Urquidi, mayor que él) mientras intercala los radioteatros disparatados que escribe un protagonista de la novela. Las dos historias chocan al final con una estructura que es pura inteligencia narrativa.

    Esta es la novela que muchos lectores citan como su Vargas Llosa favorito. Es accesible, divertida y al mismo tiempo experimental.

    Ahora sí: Conversación en La Catedral (1969)

    Su novela más ambiciosa. Setecientas páginas. Cuatro hombres conversan en un bar limeño llamado La Catedral mientras la novela reconstruye, mediante fragmentos no lineales, la dictadura peruana de los años 50. La famosa primera frase: «¿En qué momento se había jodido el Perú?».

    No es para empezar. Es para llegar tras dos o tres novelas suyas, cuando ya entiendas su estilo de saltos temporales y narradores múltiples.

    La fiesta del Chivo (2000)

    Su gran novela del siglo XXI. Sobre la dictadura de Rafael Trujillo en República Dominicana. Tres líneas narrativas paralelas (Trujillo, sus asesinos, una mujer que vuelve treinta años después) que convergen en un final extraordinario.

    Esta sí podría ser tu primera novela de Vargas Llosa si te interesan especialmente las dictaduras del siglo XX latinoamericano. Para los demás, esperaría a tener dos novelas suyas leídas antes.

    La guerra del fin del mundo (1981)

    Su novela más larga (más de 800 páginas) y la más histórica. Sobre la guerra de Canudos en el Brasil del XIX. Hay quien dice que es su obra maestra. Hay quien dice que es demasiado densa. Eres tú quien decide.

    Lo que puedes saltarte

    • Los cuadernos de don Rigoberto (1997) y Elogio de la madrastra (1988): novelas eróticas burguesas. No malas, pero menores.
    • Travesuras de la niña mala (2006): de su obra tardía. Lectura cómoda pero no esencial.
    • Tiempos recios (2019) y Le dedico mi silencio (2023): sus últimas novelas. Para completar la obra cuando ya la conoces.

    Su ensayismo

    Mención obligada. Vargas Llosa es uno de los grandes ensayistas en español del último siglo. La verdad de las mentiras, Cartas a un joven novelista, La civilización del espectáculo. Para entender por qué se considera a Vargas Llosa una figura cultural total, su ensayo importa tanto como su novela.

    El orden para tres meses

    1. La ciudad y los perros (380 pp.)
    2. Pantaleón y las visitadoras (250 pp.)
    3. La tía Julia y el escribidor (450 pp.)
    4. Conversación en La Catedral (700 pp.) — ya entrenado
    5. La fiesta del Chivo (550 pp.) — la culminación

    Cinco libros, tres meses, y entiendes por qué le dieron el Nobel.

    Por qué importa

    Vargas Llosa es probablemente el novelista latinoamericano vivo más completo. Sabe construir mundos (selvas amazónicas, cuarteles, dictaduras caribeñas, Lima de los 50), sabe alternar registros (épico, satírico, erótico, histórico, sentimental), sabe poner técnica narrativa sin que se note. Es, en definitiva, el escritor que recuerda a la siguiente generación que la novela en español también es para esto.

    Si quieres entender el momento histórico en que apareció su voz, lo contamos en la guía del Boom latinoamericano.

  • Isabel Allende: orden de lectura recomendado

    Isabel Allende: orden de lectura recomendado

    Rincón de lectura con una pila de novelas y luz cálida de tarde, ambiente literario acogedor

    La primera vez que abrí «La casa de los espíritus» tenía diecinueve años y lo terminé en un fin de semana, sin dormir apenas. Años después me di cuenta de que la había leído sin saber que formaba parte de una saga entera, que había personajes que aparecían antes en otros libros y que me había perdido la mitad de las conexiones. Si tú estás empezando ahora, te ahorro ese despiste: aquí tienes mi orden de lectura de Isabel Allende recomendado, pensado para que disfrutes más y te líes menos.

    Aviso de entrada: Allende ha publicado más de veinte novelas desde 1982, así que no pretendo que las leas todas ni en un orden sagrado. Lo que te propongo es una ruta con criterio, según lo que busques.

    Por dónde empezar con Isabel Allende

    Si nunca has leído nada suyo, empieza por «La casa de los espíritus» (1982). Es su primera novela y sigue siendo la mejor puerta de entrada: la saga de la familia Trueba a lo largo de varias generaciones, con ese realismo mágico que la hizo famosa. Nació de una carta que le escribía a su abuelo moribundo, y se nota esa carga emocional en cada página.

    Si el realismo mágico no te convence del todo y prefieres algo más contenido, «De amor y de sombra» (1984) es una buena alternativa para arrancar: una historia de amor y periodismo bajo la dictadura, más pegada al suelo y con menos elementos fantásticos.

    La saga de los Trueba y del Valle: el orden que yo seguiría

    Aquí viene lo interesante y donde más gente se despista. Tres de sus novelas comparten universo familiar, aunque se escribieran con años de diferencia. Mi consejo es leerlas en orden cronológico de la historia, no de publicación:

    • «Hija de la fortuna» (1999): arranca en el Chile del siglo XIX y sigue a Eliza Sommers hasta la fiebre del oro en California. Es donde empieza, en el tiempo, toda la genealogía.
    • «Retrato en sepia» (2000): continúa la historia una generación después, con Aurora del Valle y su memoria fragmentada. Aquí ya empiezan a asomar apellidos conocidos.
    • «La casa de los espíritus» (1982): cierra la saga en el tiempo, aunque fuera la primera que escribió. Los hilos que sembraron los dos libros anteriores desembocan aquí.

    Se pueden leer sueltas, cada una funciona por su cuenta. Pero si las lees en este orden, la última te golpea mucho más fuerte porque ya conoces a la familia de antes. A mí me habría encantado que alguien me lo dijera en su día.

    Las novelas históricas, si eso es lo tuyo

    Allende tiene una vena de novela histórica que a mucha gente le engancha más que el realismo mágico. Si te va la historia bien documentada con protagonistas femeninas fuertes, este es tu carril:

    • «Inés del alma mía» (2006): sobre Inés Suárez, conquistadora española en el Chile del siglo XVI. Un personaje real, poco contado.
    • «La isla bajo el mar» (2009): la esclavitud en Haití y Nueva Orleans, con Zarité como corazón del relato.
    • «Largo pétalo de mar» (2019): los refugiados españoles que huyeron de la Guerra Civil a Chile en el barco Winnipeg, fletado por Pablo Neruda. Una de sus novelas más redondas de la última etapa.

    Lo más personal: «Paula»

    Guárdate «Paula» (1994) para cuando ya le hayas cogido cariño a su voz. No es ficción: es el libro que escribió mientras su hija Paula estaba en coma, y luego tras su muerte. Es desgarrador y es, para mí, lo mejor que ha escrito nunca. Pero llega más hondo si antes has leído un par de sus novelas y reconoces a la mujer que hay detrás. Años más tarde escribió «La suma de los días» (2007), una especie de continuación sobre su familia y su duelo, dirigida de nuevo a la hija ausente.

    Su etapa reciente: por dónde entrar

    De los últimos años, si quieres probar a la Allende actual sin comprometerte con una saga, «Violeta» (2022) es una apuesta segura: la vida de una mujer que abarca cien años de historia, de la gripe de 1918 a la pandemia reciente. Tiene el sello de siempre, la mujer que narra su vida entera, y funciona muy bien como lectura autónoma.

    Un mapa rápido según lo que busques

    • Quieres lo esencial: «La casa de los espíritus».
    • Quieres la saga completa y ordenada: «Hija de la fortuna» → «Retrato en sepia» → «La casa de los espíritus».
    • Te va la novela histórica: «Largo pétalo de mar» o «Inés del alma mía».
    • Quieres emocionarte de verdad: «Paula» (pero no de primeras).
    • Quieres probar a la autora de hoy: «Violeta».

    No hay una única forma correcta de leer a Isabel Allende, pero sí hay atajos para disfrutarla más. Si te gusta este tipo de rutas por la obra de un autor, quizá te interese también cómo abordar a Gabriel García Márquez sin perderte, que comparte con ella ese realismo mágico latinoamericano. Y si andas buscando dónde seguir después, échale un ojo a nuestras novelas latinoamericanas imprescindibles.

    Yo empezaría hoy mismo por «La casa de los espíritus». Ábrelo un viernes por la tarde y no hagas planes para el sábado. Ya me contarás.

  • Abrir EPUB en Mac y en Windows sin complicarte

    Abrir EPUB en Mac y en Windows sin complicarte

    Un e-reader y un portátil sobre una mesa de madera junto a una pila de libros y una taza de café, con luz cálida

    La semana pasada me compré un libro en una tienda pequeña, de esas que venden sin DRM, y me llegó un archivo con extensión .epub. Le di doble clic y no pasó nada: mi ordenador no sabía qué hacer con él. Me pasé veinte minutos buscando programas raros hasta que me di cuenta de que ya tenía todo lo que necesitaba instalado. Así que, para que tú no pierdas esos veinte minutos, te cuento cómo abrir EPUB en Mac y en Windows sin bajarte nada extraño ni pelearte con la tecnología.

    Primero, para entendernos: un EPUB es el formato estándar de los libros electrónicos. Es como un PDF, pero pensado para leer, el texto se adapta al tamaño de la pantalla y puedes cambiar la letra. La mayoría de las librerías digitales que no son Amazon te lo venden así. El problema no es el archivo, es que ni Windows ni macOS lo abren de fábrica con doble clic. Vamos por partes.

    Cómo abrir EPUB en Mac (spoiler: ya lo tienes)

    Si usas un Mac, esto es casi vergonzoso de lo fácil que es. Apple incluye la app Libros (antes se llamaba iBooks) en todos sus equipos. No tienes que instalar nada.

    • Haz doble clic en el archivo .epub. Si se abre en Libros a la primera, ya está, a leer.
    • Si no se abre ahí, haz clic derecho sobre el archivo, elige Abrir con y selecciona Libros.
    • El libro se queda guardado en tu biblioteca y se sincroniza con el iPhone y el iPad si usas iCloud. Empiezas en el sofá con el Mac y sigues en el metro con el móvil por la misma página.

    Lo mejor de Libros es que ajustas el tipo de letra, el brillo y el fondo (blanco, sepia o negro) con un par de clics. Para mí, la vista sepia por la noche es la diferencia entre leer una hora o cerrar el ordenador con dolor de ojos. Si vienes del papel y te da pereza la pantalla, dale una oportunidad a estos ajustes antes de rendirte.

    Cómo abrir un EPUB en Windows

    En Windows la cosa tiene un poco más de miga, porque el sistema no trae un lector decente por defecto. Pero hay una opción gratuita, seria y que llevo años recomendando: Calibre.

    Calibre, el todoterreno

    Calibre es un programa libre y gratuito que hace de biblioteca y de lector a la vez. Lo descargas de su web oficial (calibre-ebook.com), lo instalas y arrastras tus EPUB dentro. Doble clic en el libro y se abre en su visor, que te deja cambiar la letra, el interlineado y buscar dentro del texto.

    Lo uso sobre todo porque organiza toda mi colección: portadas, autores, etiquetas. Cuando tienes cuatro libros da igual, pero cuando tienes doscientos agradeces tenerlos ordenados y no en una carpeta perdida del disco duro. Además convierte formatos, si algún día necesitas pasar un EPUB a otro formato para tu lector, lo hace en dos clics.

    Otras opciones si Calibre te parece mucho

    Si solo quieres leer un archivo suelto y no montarte una biblioteca entera, tienes alternativas más ligeras:

    • Thorium Reader: gratuito, sin publicidad, muy limpio y pensado solo para leer. Si Calibre te resulta un tostón con tanto botón, este es tu programa.
    • La extensión del navegador: hay lectores de EPUB que funcionan dentro de Chrome o Firefox. Cómodos para una lectura rápida, aunque yo no los usaría para un libro largo.
    • Microsoft Edge: durante un tiempo abría EPUB directamente, pero Microsoft retiró esa función hace ya años. Si buscas eso, olvídalo, no pierdas el tiempo.

    El error típico: el EPUB con DRM

    Aquí es donde mucha gente se frustra y cree que ha hecho algo mal. Si compraste el libro en una tienda grande, es posible que el archivo tenga DRM, una protección anticopia. En ese caso, Libros o Calibre te pedirán autorizar el archivo con una cuenta (normalmente de Adobe) antes de dejarte leer.

    No es un fallo tuyo ni del programa. Es una capa de protección del vendedor. Si te aparece un mensaje pidiendo una ID de Adobe, tendrás que crear una cuenta gratuita de Adobe y autorizar el equipo, o usar Adobe Digital Editions, que es el lector que la propia industria usa para estos casos. Es un incordio, sí, y una de las razones por las que yo prefiero comprar en tiendas que venden sin DRM siempre que puedo. El libro es tuyo, que se abra donde tú quieras.

    Mi recomendación honesta

    Si tienes Mac, usa Libros y no le des más vueltas. Si tienes Windows, instala Calibre aunque solo sea por lo bien que te organiza la biblioteca a la larga. Y si compras libros digitales a menudo, fíjate en si la tienda vende con o sin DRM antes de pagar, te ahorrará más de un dolor de cabeza como el que yo me llevé la semana pasada.

    Al final, abrir un EPUB es cuestión de dos minutos una vez sabes dónde mirar. La tecnología está para leer más, no para pelearte antes de empezar. Si andas montándote tu rincón de lectura digital, quizá te venga bien echar un ojo a las mejores apps para leer libros, y si todavía dudas entre pantalla y papel, ahí va mi opinión sobre leer en ebook o en papel. Ahora ya no tienes excusa: abre ese archivo y a disfrutar del libro.