Si has llegado buscando thrillers psicológicos escritos por mujeres españolas, conviene empezar por una advertencia: el nombre más famoso de esa estantería no era una mujer.
Carmen Mola vendía cientos de miles de ejemplares con la serie de la inspectora Elena Blanco desde 2018. La editorial la presentaba como una profesora madrileña de unos cuarenta y tantos, madre de tres hijos, que escribía novela negra en sus ratos libres. El 15 de octubre de 2021, al subir a recoger el Premio Planeta —un millón de euros—, resultó que Carmen Mola eran tres guionistas: Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero.
Así que empecemos por ahí, y luego vamos a las autoras de verdad, que las hay y son muy buenas.
Una aclaración sobre la etiqueta
El thriller psicológico, tal y como se vende hoy en las mesas de novedades, es un género bastante anglosajón: la narradora poco fiable, el matrimonio que esconde algo, el vecino que observa. Casi todo lo que verás con esa etiqueta está traducido del inglés.
Las autoras españolas de suspense suelen moverse en un terreno vecino: novela negra con mucho peso psicológico. Hay investigación policial, sí, pero lo que sostiene el libro es la cabeza de los personajes, y el crimen funciona como excusa para hurgar en un pueblo, en una familia o en una ciudad concreta.
Si buscas exactamente el sabor de La chica del tren, vas a encontrar más traducciones que españolas. Si lo que buscas es angustia bien construida escrita en castellano, sigue leyendo.
Dolores Redondo
La puerta de entrada obvia, y con razón. El guardián invisible (2013) abrió la Trilogía del Baztán, que mezcla investigación criminal con mitología del valle navarro y, sobre todo, con una relación madre-hija que envenena cada página. La inspectora Amaia Salazar vuelve a su pueblo a investigar unos crímenes y se encuentra con lo que dejó allí.
Redondo ganó el Premio Planeta en 2016 con Todo esto te daré, que se va a la Ribeira Sacra y funciona igual de bien como novela de duelo que como investigación.
Por dónde empezar: por el Baztán, y en orden.
Eva García Sáenz de Urturi
El silencio de la ciudad blanca (2016) es de esas novelas que la gente se pasa de mano en mano. Vitoria como escenario reconocible, un patrón de crímenes rituales y un sospechoso encarcelado que no puede ser el asesino. La trilogía se lee de un tirón y tiene el mejor ritmo del grupo.
Ganó el Planeta en 2020 con Aquitania, que ya es otra cosa: novela histórica con crimen dentro.
Por dónde empezar: por la ciudad blanca, si te gustan los escenarios que puedes visitar después.
Susana Martín Gijón
La más contemporánea del grupo y la que mejor mezcla el género con lo que está pasando fuera. Progenie (Alfaguara, 2020) presenta a la inspectora Camino Vargas en una Sevilla de calor insoportable, y arranca con la muerte de un bebé en un centro comercial. Ganó el premio Paco Camarasa y le siguieron Especie (2021) y Planeta (2022).
Las tres tienen una virtud poco común en la serie policial española: los temas de fondo —maternidad, ecologismo, violencia— no están pegados encima, sostienen la trama.
Por dónde empezar: por Progenie, y preparada para pasarlo mal en las primeras cincuenta páginas.
Berna González Harbour
Periodista de El País y autora de la serie de la comisaria María Ruiz. El sueño de la razón (Destino, 2019) le valió el Premio Dashiell Hammett, el más prestigioso de la novela negra en español, y juega con los grabados de Goya como hilo conductor de una investigación en Madrid.
Es la más literaria de las cinco: se nota el oficio de la prosa y las tramas piden algo más de atención.
Por dónde empezar: por El sueño de la razón, sobre todo si te gustan los libros con una idea detrás.
Alicia Giménez Bartlett
La veterana. La inspectora Petra Delicado lleva desde los noventa resolviendo casos en Barcelona con su ayudante Fermín Garzón, y esa pareja construyó buena parte del terreno que pisan las demás. Giménez Bartlett ganó el Premio Planeta en 2015 con Hombres desnudos.
No es thriller psicológico en sentido estricto: es novela policial con humor negro y una mirada muy afilada a las clases sociales. Pero quien busca autoras españolas de género acaba aquí tarde o temprano.
Por dónde empezar: por cualquiera de Petra Delicado; las primeras son cortas y funcionan solas.
Y volviendo a lo del principio
El caso de Carmen Mola dejó una discusión abierta que no se ha cerrado: no fue solo el seudónimo —la literatura está llena de ellos—, fue la biografía inventada, la profesora madrileña con tres hijos que daba entrevistas por correo y que servía para vender.
Las cinco de esta lista firman con su nombre, tienen premios que se pueden comprobar y libros que aguantan una segunda lectura. Es una lista corta a propósito: hay muchas más publicando, pero estas cinco se sostienen solas y se encuentran en cualquier biblioteca.