Si tienes a García Márquez pendiente y no lo has abordado por respeto reverencial, te diré algo que igual te alivia: empezar por Cien años de soledad es exactamente lo que no deberías hacer. No porque la novela sea mala (es probablemente la mejor escrita en español en cincuenta años) sino porque su densidad asusta a lectores que no han leído nada suyo antes y que terminan dejándola en la página cincuenta.
Hay un orden mejor.
Empieza por Crónica de una muerte anunciada (1981)
130 páginas. Una de las novelas más perfectas que se han escrito en español. El narrador te dice en la primera línea que van a matar a Santiago Nasar, y aun así no puedes dejar de leer descubriendo cómo y por qué. Es estructura, ritmo y misterio en su mejor forma. Si te gusta, sabes que García Márquez va a funcionar contigo.
Sigue con El coronel no tiene quien le escriba (1961)
Noventa páginas. Una novela breve, contenida, sin magia mayor. Un coronel jubilado espera una carta de pensión que nunca llega mientras intenta vender un gallo de pelea para pagar el almuerzo. Es la novela que demuestra que García Márquez podría haber sido un realista absoluto si hubiera querido. Lectura imprescindible y muy diferente a lo que la gente «espera» de él.
Después, los cuentos
Sus colecciones de cuentos son la mejor manera de probar diferentes registros sin comprometer demasiada lectura. Los funerales de la Mamá Grande (1962) es la antesala de Macondo y del realismo mágico. Doce cuentos peregrinos (1992) es la mirada exiliada, latinoamericanos perdidos en Europa.
Ahora sí: Cien años de soledad (1967)
Cuando ya conozcas su voz, Cien años de soledad deja de ser un libro intimidante para ser una experiencia. La historia de la familia Buendía en Macondo es la novela total: humor, política, magia, tragedia familiar, ciclos. Hay que leerla. Pero leerla cuando estés preparado, no por obligación de Bachillerato.
El amor en los tiempos del cólera (1985)
Quizás la novela más amada de los lectores. Una historia de amor que dura sesenta años entre Florentino Ariza y Fermina Daza. Es romántica y cruel a partes iguales, como las verdaderas historias de amor de la vida real. Lectura más fácil que Cien años de soledad.
El otoño del patriarca (1975)
Para lectores ya entrenados. Una novela sobre un dictador caribeño contada con frases que llegan a ocupar treinta páginas. Es la novela más experimental de García Márquez y la que más cuesta. Pero si entras, sales con una percepción nueva de lo que puede hacer la prosa en español.
Lo que puedes saltarte (al principio)
- La hojarasca (1955): su primera novela. Histórica, sí. Necesaria para empezar, no.
- Cien años de soledad como primera lectura: ya lo dijimos. Espera.
- Memorias de mis putas tristes (2004): no es de sus mejores. Si llegas a leerlo más adelante, bien. Pero no te estás perdiendo nada esencial.
La obra de no ficción
García Márquez fue, además de novelista, uno de los grandes periodistas del siglo XX. Relato de un náufrago (1955), Noticia de un secuestro (1996) y Vivir para contarla (sus memorias, 2002) son los tres títulos imprescindibles de su otra cara.
Un orden recomendado de tres meses
Si quieres entrar en García Márquez con calma, sin agobios y sacando lo mejor de su obra, este es el orden:
- Crónica de una muerte anunciada (130 pp.)
- El coronel no tiene quien le escriba (90 pp.)
- Los funerales de la Mamá Grande (cuentos)
- Cien años de soledad (400 pp.) — ahora sí
- El amor en los tiempos del cólera (500 pp.)
- Relato de un náufrago (no ficción)
Tres meses, seis libros, y vas a salir del otro lado entendiendo por qué hay un Premio Nobel a su nombre y por qué medio mundo lo cita.
Por qué hay que leerlo
Aunque parezca trillado decirlo, García Márquez es de esos pocos autores que conviene haber leído antes de seguir leyendo a otros. Su voz aparece —reconocible o influyente— en cualquier autor latinoamericano del siglo XX y XXI. Si no has pasado por él, hay matices que se te escapan en otros. Y su prosa es tan asombrosamente buena que, leído con calma, te enseña a leer mejor todo lo que vendrá después.
Si quieres entender el contexto en el que García Márquez se convirtió en lo que fue, lo metimos en perspectiva en el artículo sobre el Boom.

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