Brandon Sanderson: orden del Cosmere para empezar

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Pila de tochos de fantasía épica junto a un sillón de lectura con luz cálida

La primera vez que alguien me preguntó por el orden del Cosmere de Brandon Sanderson le solté una parrafada de cinco minutos, vio mi cara de fanático desatado y me dijo: «vale, pero dime solo con cuál empiezo». Tenía razón. Así que voy a hacer contigo lo que me habría gustado que hicieran conmigo: darte una ruta clara, sin apabullarte con las conexiones ocultas y sin que necesites un máster para entrar.

Primero, lo básico. El Cosmere no es una saga: es el universo compartido donde ocurren casi todas las novelas de fantasía adulta de Sanderson. Distintos planetas, distintas magias, distintas historias que puedes leer por separado. Pero por debajo hay un hilo que las conecta, y hay un personaje viajero que va apareciendo de saga en saga. No necesitas verlo para disfrutar; es la propina para quien se queda.

Por dónde empezar en el orden del Cosmere

Mi recomendación, y la de casi todo el mundo que lo ha leído, es empezar por Mistborn: El imperio final (2006, primer tomo de la trilogía original). ¿Por qué? Porque es autoconclusivo dentro de su trilogía, tiene un sistema de magia adictivo basado en ingerir metales, y arranca con una premisa golosa: ¿y si el elegido de la profecía perdió y el villano ganó hace mil años? Es fantasía con estructura de atraco. Enganchas rápido.

La trilogía original de Mistborn (o Nacidos de la bruma) la completan El pozo de la ascensión y El héroe de las eras. Son tres libros que cierran de forma redonda. Si al terminar dices «quiero más», ya sabes que Sanderson es lo tuyo. Y si no, has leído una buena trilogía sin comprometerte con nada más.

La ruta cómoda tras Mistborn

Con la trilogía leída, tienes dos caminos igual de válidos. El primero es seguir tirando de novelas más ligeras y autoconclusivas antes del gran tocho. Aquí van tres apuestas seguras:

  • Elantris (2005), su debut. Una única novela, autocontenida, sobre una ciudad de dioses que se ha podrido. Notas que es más temprana, pero se lee del tirón.
  • El aliento de los dioses (Warbreaker, 2009). Otra historia independiente, con uno de los sistemas de magia más originales (colores y «aliento»). Sanderson la publicó gratis en su web en su día.
  • El alma del emperador, una novela corta que ganó el premio Hugo. Perfecta para una tarde y buenísima.

Estas tres no son «deberes»: son el aperitivo ideal para ir cogiendo el tono del autor sin meterte todavía en su obra más ambiciosa.

El plato fuerte: El archivo de las tormentas

Cuando ya te fías de él, toca El camino de los reyes (2010), primer tomo de El archivo de las tormentas. Aviso: son tochos de mil páginas largas. Pero es, para mí y para mucha gente, lo mejor que ha escrito. Un mundo barrido por tormentas colosales, armaduras y espadas casi mágicas, y un puñado de personajes rotos que te acompañan durante miles de páginas. Le siguen Palabras radiantes, Juramentada, El ritmo de la guerra y Wind and Truth, con el que cerró la primera mitad de la serie a finales de 2024.

Mi consejo honesto: no empieces el Cosmere por aquí aunque te tiente el hype. La entrada es más dura y, si te agobia el volumen, puedes acabar abandonando y perderte todo lo demás. Cómete primero algo más ligero.

Y si quieres seguir estirando Mistborn

Sanderson escribió una segunda era de Mistborn ambientada siglos después, con estética casi de western y pólvora: Aleación de ley, Sombras de identidad, Brazales de duelo y El metal perdido (2022). Son más cortas y desenfadadas que el archivo, y funcionan genial como lectura entre tomo y tomo de los grandes.

También están las novelas que sacó por sorpresa hace poco, como Tress del mar Esmeralda o Yumi y el pintor de pesadillas: cuentos autoconclusivos, más luminosos, que puedes leer casi en cualquier momento una vez conoces su estilo.

Un plan sencillo para no agobiarte

Si te quedas con una sola idea, que sea esta ruta mínima:

  • Empieza por El imperio final y termina la trilogía de Mistborn.
  • Refresca con Elantris o El aliento de los dioses.
  • Cuando te veas con ganas de un mundo enorme, entra en El camino de los reyes.

Lo demás lo irás encajando solo, porque Sanderson deja pistas y te entran ganas de cazarlas. Ahí es cuando el Cosmere deja de ser una lista de libros y se convierte en un pasatiempo. Si te van estos universos de largo recorrido, te dejo también mi guía de las mejores sagas de fantasía épica y, si acabas de aterrizar en el género, este otro sobre por dónde empezar a leer fantasía sin liarte.

A mí me atrapó por El imperio final una tarde de invierno y todavía no he salido. Ojalá te pase lo mismo. Y cuando termines, escríbeme y me cuentas por cuál seguiste; siempre acabo recomendando el siguiente.

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