
La primera vez que leí a Orwell no fue 1984. Fue un ensayo de cuatro páginas, «Matar a un elefante», en una fotocopia arrugada que me pasó un amigo en la carrera. Y me quedé pegado a la silla. Ese es el problema de mucha gente con Orwell: creemos que lo conocemos porque hemos leído (o hemos visto memes de) su novela más famosa, y nos perdemos al escritor de verdad. Así que hoy os cuento cómo leer los libros de Orwell de una manera que tenga sentido, empezando por donde de verdad engancha.
Por qué 1984 no es el mejor sitio para empezar
No me malinterpretes: 1984 es una novela enorme, publicada en 1949, un año antes de que la tuberculosis se lo llevara a los 46. Pero es Orwell agotado, enfermo, escribiendo desde una isla en Escocia con la muerte respirándole en la nuca. Es su libro más oscuro y más pesimista. Si es tu primer contacto, te llevas una idea equivocada: la de un profeta sombrío obsesionado con el control total.
El Orwell que a mí me enamoró es otro. Es un tío curioso, honesto hasta hacerse daño, con un sentido del humor seco y una prosa tan limpia que parece fácil (no lo es). Ese Orwell está repartido por libros que casi nadie menciona. Vamos a por ellos.
La puerta de entrada: los ensayos
Si tuviera que meter a alguien en la obra de Orwell con una sola cosa, le daría sus ensayos. Son cortos, directos y te enseñan a pensar mientras te entretienen.
- «Matar a un elefante»: sobre el peso de la autoridad y cómo hacemos cosas absurdas solo para no quedar mal. Basado en su época de policía colonial en Birmania.
- «La política y la lengua inglesa» (1946): un aviso sobre cómo el lenguaje vago sirve para esconder mentiras. Da un poco de miedo lo actual que sigue siendo.
- «Por qué escribo» (1946): cuatro razones honestas por las que uno se sienta a escribir. Lectura obligatoria si a ti también te pica el gusanillo.
Con estos tres ya sabes si Orwell y tú vais a llevaros bien. Casi siempre, sí.
El corazón de todo: Homenaje a Cataluña
Y aquí llega mi favorito, el que recomiendo a todo el que me deja: Homenaje a Cataluña (1938). Orwell vino a España a luchar en la Guerra Civil, se alistó en la milicia del POUM, pasó frío y hambre en el frente de Aragón y acabó con una bala en el cuello. Sobrevivió y lo contó sin heroísmos, con un realismo que todavía impresiona.
Lo que hace único a este libro es que Orwell entró creyendo una cosa y salió viendo otra. Descubrió de primera mano cómo se reescribía la verdad en tiempo real, cómo los aliados de ayer se convertían en traidores de la noche a la mañana. Ahí, en las trincheras españolas, nació el hombre que años después escribiría 1984. Leerlo cambia por completo cómo entiendes toda su obra posterior. Para nosotros, además, tiene el morbo añadido de ver nuestra propia historia contada por un extranjero lúcido.
Una ruta de lectura que funciona
Si me pides un orden, este es el que yo seguiría:
- 1. Los ensayos sueltos para coger el tono.
- 2. Sin blanca en París y Londres (1933), su primer libro: crónica de vivir en la miseria, fregando platos en cocinas parisinas y durmiendo en albergues de Londres. Divertidísimo y durísimo a la vez.
- 3. Homenaje a Cataluña, el punto de inflexión.
- 4. Rebelión en la granja (1945), la fábula de los cerdos que hacen la revolución. Corta, afiladísima y perfecta para entender su crítica al poder sin tanta oscuridad.
- 5. 1984, ahora sí. Llegarás a él sabiendo de dónde viene cada idea, y lo vas a leer el doble de hondo.
Como extra, si te quedas con ganas, El camino a Wigan Pier (1937) te lleva a las minas de carbón del norte de Inglaterra, y Subir a por aire (1939) es una novela menor pero tierna sobre la nostalgia y el miedo a la guerra que se avecinaba.
Lo que Orwell te deja
Lo que más me gusta de él es que nunca te trata como a un tonto. No te sermonea: te enseña a mirar. Después de leerlo de verdad, cuesta más tragarse los eslóganes, las palabras huecas y las verdades oficiales sin rechistar. Y eso, a mí, me parece el mejor regalo que puede hacerte un escritor.
Si te van estas lecturas que remueven, quizá te interese también mi repaso a las novelas distópicas imprescindibles, donde 1984 convive con otros clásicos que dan que pensar. Y si prefieres empezar por lo breve, echa un ojo a los clásicos que se leen en una tarde: varios de estos ensayos entran de sobra.
¿Por cuál vas a empezar tú? Yo, si tuviera que releer uno esta misma noche, volvería a las trincheras de Aragón. Ya me contarás.