Jane Austen: orden de lectura para empezar

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Rincón de lectura junto a una ventana con lluvia, novelas encajadas en tela y una taza de té

La primera vez que intenté leer a Jane Austen la abandoné en la página treinta. Era Emma, me la habían regalado, y me perdí entre nombres, visitas y conversaciones que no llevaban a ninguna parte. Tardé años en volver, y cuando lo hice fue por otra puerta. Esa puerta cambió todo. Por eso, cuando alguien me pregunta por el orden de lectura de Jane Austen para empezar, no le doy la lista cronológica: le doy la ruta que a mí me habría ahorrado una década.

Austen escribió seis novelas terminadas. No son muchas, se leen en un año sin agobios, y aquí no vamos por fecha de publicación sino por dónde engancha antes un lector nuevo. Si ya la conoces, quizá discrepes conmigo en el orden, y me parece bien: esto es una recomendación de club de lectura, no un dogma.

Por dónde empezar con Jane Austen

Empieza por Orgullo y prejuicio (1813). Sé que es la respuesta obvia, la que sale en todas las listas, y precisamente por eso desconfié yo en su momento. Me equivoqué. Es su novela más ágil, la que tiene el diálogo más afilado y una protagonista, Elizabeth Bennet, que se equivoca, se ríe de sí misma y no aguanta a los tontos. Si Austen te va a gustar, aquí lo vas a saber en cincuenta páginas.

Lo bueno de entrar por aquí es que aprendes a leerla. Austen no cuenta lo que pasa: cuenta lo que la gente no dice. La ironía va por debajo de la frase. Cuando le pillas el oído a ese sarcasmo elegante en Orgullo y prejuicio, ya estás calibrado para el resto.

El orden de lectura de Jane Austen que yo recomiendo

Una vez dentro, este es el recorrido que a mí me funcionó y que le propongo a casi todo el mundo:

  • 1. Orgullo y prejuicio (1813) — La puerta de entrada. Ligera, ingeniosa, adictiva.
  • 2. Sentido y sensibilidad (1811) — Su primera novela publicada. Dos hermanas, Elinor y Marianne, la razón contra el corazón. Un poco más lenta al arrancar, pero te recompensa.
  • 3. Emma (1815) — Aquí sí. La protagonista es rica, consentida y se cree casamentera. Cuesta más quererla, y ese es el juego. Ahora que sabes leer a Austen, la novela que me expulsó a los treinta años se convierte en la más divertida.
  • 4. La abadía de Northanger (1817, póstuma) — La más gamberra. Una parodia de las novelas góticas de moda en su época. Corta, rápida, ideal para un respiro entre las grandes.
  • 5. Persuasión (1817, póstuma) — La más madura y melancólica. Una segunda oportunidad amorosa a los veintisiete, cuando en su mundo eso ya era casi tarde. Para muchos lectores, la mejor. Yo entre ellos.
  • 6. Mansfield Park (1814) — La dejo para el final a propósito. Es la más densa, la de protagonista más callada, la que más divide a los aficionados. Cuando llegas aquí ya la amas o la respetas lo suficiente para no rendirte.

Fíjate en que no es el orden cronológico. Podrías leerlas por fecha de publicación, pero Sentido y sensibilidad de entrada es más exigente que Orgullo y prejuicio, y arrancar por lo difícil es la mejor forma de abandonar. Prefiero engancharte primero.

¿Y las obras inacabadas?

Austen dejó cosas sin terminar: Los Watson y Sanditon, además de la novela epistolar breve Lady Susan. No las metas en tu primera vuelta. Son para cuando ya seas de la casa y quieras más, aunque sepas que no hay final. Lady Susan, eso sí, es una pequeña joya venenosa si te sobra curiosidad.

Un par de consejos para no abandonar

Primero, la edición importa más de lo que parece. Con la prosa del XIX y las tildes de una buena traducción, se lee muchísimo mejor. Busca traducciones cuidadas; las de saldo con letra apretada matan las ganas. Si te defiendes con el inglés, el original es más luminoso de lo que temes, pero no te lo impongas como reto: aquí venimos a disfrutar.

Segundo, no corras. Austen es de leer despacio, saboreando la maldad fina de cada frase. Si notas que una escena de visitas se hace larga, es que va a pasar algo por debajo. Casi siempre pasa.

Y si vienes de las adaptaciones —las series, las películas— olvídalas mientras lees. Están bien, pero en el papel la voz narradora es la mitad del placer, y eso ninguna cámara lo captura. Por cierto, si te gusta este tipo de novela con criada, salón y conversación afilada, quizá te interese también nuestro repaso a los mejores clásicos de la literatura inglesa para seguir tirando del hilo.

La recompensa

Al terminar las seis te queda una sensación rara: has leído sobre bailes, herencias y proposiciones de hace dos siglos, y sin embargo reconoces a esa gente. El vecino insoportable, la madre que solo piensa en casar a las hijas, el pretendiente encantador que resulta ser un canalla. Austen escribía sobre su pequeño mundo de campo inglés y acabó retratando a todos los que hemos conocido.

Ese es el orden de lectura de Jane Austen que le doy a cualquiera que empieza: entra por Orgullo y prejuicio, cógele el oído a la ironía, y déjate Persuasión y Mansfield Park para cuando ya seas de los suyos. Si quieres seguir con más rutas por dónde empezar con grandes autores, tenemos unas cuantas en por dónde empezar a leer. Y si la abandonas en la página treinta como hice yo, no pasa nada. Vuelve en unos años. Ella te espera.

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