Existe una biblioteca digital pagada con dinero público, con novedades de los sellos grandes y con fondo de sobra para varios años de lectura, a la que se entra con el carné de la biblioteca pública de tu comunidad. Es gratis, es legal y mucha gente que lleva media vida sacando libros en papel no sabe que está ahí. Se llama eBiblio, y esta es la guía que a mí me habría venido bien el primer día.
Qué es eBiblio
eBiblio es el servicio de préstamo de libros electrónicos de las bibliotecas públicas españolas. Lo impulsa el Ministerio de Cultura junto con las comunidades autónomas y funciona desde 2014. Cada comunidad tiene su propia puerta de entrada y su propio catálogo, comprado con su propio presupuesto, aunque la plataforma y el funcionamiento son los mismos en casi todas.
El catálogo no es una colección de clásicos libres de derechos. Ahí hay narrativa reciente, ensayo, novela negra, infantil y juvenil, cómic en algunos casos, y en bastantes comunidades también audiolibros. La biblioteca compra licencias a las editoriales igual que compra ejemplares en papel, y te los presta con las mismas reglas de siempre: un tiempo limitado y una devolución automática.
El carné es el único requisito
Necesitas estar dado de alta en la red de bibliotecas públicas de tu comunidad. Nada más. El carné es gratuito, se pide con el DNI o el NIE y en la mayoría de comunidades ya se puede solicitar por internet sin pisar la biblioteca: rellenas un formulario, subes una foto del documento y te llega un número de usuario con su contraseña. En otras sigue habiendo que pasarse una vez por el mostrador.
Con esas credenciales entras en la web de eBiblio de tu comunidad o en la aplicación móvil. La cuenta es la misma para reservar en papel, renovar préstamos y acceder al catálogo digital.
Cuántos libros puedes tener a la vez
Aquí empiezan las diferencias. Cada comunidad fija sus cupos, así que lo que te cuente un lector de Sevilla no tiene por qué coincidir con lo que ves tú en Zaragoza. Lo habitual es poder tener tres o cuatro préstamos activos al mismo tiempo, con un tope mensual, y un número parecido de reservas en cola. La duración del préstamo suele ser de 21 días, pasados los cuales el libro se devuelve solo y desaparece del lector.
Dos cosas que conviene saber desde el principio: puedes devolver antes de tiempo si has terminado, lo que libera plaza para el siguiente préstamo tuyo y para el resto de la cola; y en algunas comunidades hay renovación si nadie más lo ha pedido. Las condiciones exactas están siempre en la página de ayuda del eBiblio de tu comunidad, que es el sitio donde conviene mirarlas antes de quejarse.
Por qué hay lista de espera para un archivo digital
Es la pregunta que más desconcierta. Un archivo se copia infinitas veces, así que ¿por qué me dicen que hay ocho personas delante para un libro publicado hace dos meses?
Porque la licencia que compra la biblioteca reproduce el modelo del papel: una copia, un lector a la vez, y en muchos contratos un número máximo de préstamos antes de que haya que volver a comprarla. Si la biblioteca adquirió dos licencias de una novela que este mes lee todo el mundo, hay dos lectores simultáneos y los demás esperan. En un superventas reciente la espera puede irse a varias semanas. En el fondo de catálogo, casi nunca esperas.
Cuando te toca el turno recibes un aviso por correo electrónico y tienes unos días para formalizar el préstamo. Si lo dejas pasar, la copia salta a la siguiente persona.
Formatos, Adobe ID y el asunto del DRM
Los libros de eBiblio son EPUB (y algún PDF suelto) protegidos con el DRM de Adobe. En la práctica tienes tres formas de leerlos:
- En el navegador, sin descargar nada, desde la propia web del servicio.
- En la aplicación eBiblio para Android y iPhone, que gestiona el préstamo entera y permite leer sin conexión.
- Descargando el archivo, que llega como un pequeño fichero .acsm. Ese fichero no es el libro: es un vale que hay que canjear con Adobe Digital Editions en el ordenador, y para eso necesitas un Adobe ID gratuito.
El Adobe ID es importante por un motivo poco intuitivo: es lo que autoriza tus dispositivos. Si registras el ordenador con una cuenta y el lector con otra, el libro no se abrirá en el segundo.
En el móvil, en un Kobo y el problema del Kindle
Lo más cómodo con diferencia es el móvil o la tableta con la aplicación oficial. Si ya lees en el teléfono, te puede servir lo que contamos en la guía de leer EPUB en Android y en la de leer EPUB en iPhone, aunque para eBiblio la app propia te ahorra pasos.
Con lector de tinta electrónica depende de cuál tengas. Los Kobo, PocketBook y compañía admiten el DRM de Adobe: descargas el .acsm en el ordenador, lo abres con Adobe Digital Editions, conectas el lector por USB y arrastras el libro. Funciona bien una vez lo has hecho la primera vez.
El Kindle es otra historia. Amazon usa su propio sistema de protección y no reconoce el de Adobe, así que un préstamo de eBiblio no se puede leer en un Kindle. No hay truco legal que lo arregle. Si el Kindle es tu único aparato, te queda la aplicación en el móvil para lo prestado y la biblioteca doméstica para el resto, que es más grande de lo que parece: en dónde descargar EPUB gratis y legal están los sitios que sí puedes pasar al Kindle sin problemas.
Las diferencias entre comunidades son grandes
Un mismo servicio con dieciocho presupuestos distintos da dieciocho experiencias distintas. Hay comunidades con catálogos muy amplios y compras frecuentes de novedades, y otras donde llevas meses viendo los mismos títulos. Los cupos de préstamo también bailan, y la oferta de audiolibros y prensa digital todavía más.
Tampoco todos usan la misma marca: en Cataluña el servicio aparece como eBiblio Catalunya y en el País Vasco funciona con nombre y plataforma propios, eLiburutegia. El carné, en todo caso, es el de tu comunidad, y no puedes elegir el catálogo que más te guste.
Cómo sacarle partido de verdad
Reserva en cola varios títulos a la vez en lugar de esperar a uno solo: es la diferencia entre leer siempre y mirar una pantalla vacía durante tres semanas. Devuelve en cuanto termines. Mira el catálogo por editoriales que te gusten, porque el buscador por temas es mejorable y así aparecen cosas que no ibas a encontrar de otro modo. Y prueba con el fondo antes que con la novedad del momento: ahí es donde el servicio brilla y donde nunca hay cola.
Si el préstamo te convence, la biblioteca de tu barrio agradece que se le pidan compras. En muchas comunidades hay un formulario de desiderata que también sirve para el catálogo digital, y los títulos que se piden acaban comprándose más a menudo de lo que uno imagina.