100 años de «El gran Gatsby»: por qué la novela del sueño americano sigue siendo lectura obligatoria

El 10 de abril de 1925, Charles Scribner’s Sons publicó en Nueva York El gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald. La novela, que hoy cumple cien años, fue un fracaso comercial entonces (vendió apenas 20.000 ejemplares en su primera edición y dejó a Fitzgerald arruinado). Su autor murió en 1940 convencido de que había escrito un libro fracasado.

Lo que pasó después es una de las historias literarias más extraordinarias del siglo XX. Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército estadounidense distribuyó El gran Gatsby en una edición de bolsillo a sus tropas. Más de un millón de soldados lo leyeron. Cuando volvieron a casa, la novela se reeditó masivamente. A partir de los años 50, no ha dejado de venderse.

De qué va (por si todavía no la has leído)

Verano de 1922 en Long Island. Nick Carraway, un joven del Medio Oeste recién llegado a Nueva York, alquila una casita junto a la mansión de un misterioso millonario, Jay Gatsby. Su prima Daisy y el marido de ella, Tom, viven al otro lado de la bahía. Gatsby da fiestas masivas a las que asiste todo Nueva York. Y, según se va revelando, todas esas fiestas tienen un solo propósito: que un día Daisy aparezca en una de ellas.

Lo que sigue es una de las grandes tragedias americanas, contada en 180 páginas con una prosa tan limpia que cada relectura encuentra algo nuevo.

Por qué sigue importando

Tres razones que la mantienen viva:

  1. Es la novela del sueño americano y su mentira. Gatsby cree que el dinero puede comprar el tiempo perdido. La novela demuestra que no. Esa tesis sigue golpeando.
  2. La prosa. Fitzgerald escribía con una precisión rara. La famosa última frase («So we beat on, boats against the current…») está esculpida.
  3. El verde al otro lado de la bahía. La luz al fondo del muelle de Daisy es uno de los símbolos más reconocibles de la literatura americana. Cualquier lector serio lo entiende a la primera lectura.

Las adaptaciones

La novela se ha llevado al cine cuatro veces: 1926, 1949, 1974 (con Robert Redford) y 2013 (Baz Luhrmann con DiCaprio). Ninguna adaptación, ni siquiera la mejor (la de 1974), ha conseguido reproducir el efecto del libro. La razón es la voz de Nick Carraway: es el narrador quien cuenta la historia, y su voz no se traduce a la pantalla.

Si nunca lo has leído, este centenario es la mejor excusa. Y si lo leíste en su día por obligación escolar, una relectura adulta es otra novela.

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