El 13 de abril de 2015 murió en Montevideo Eduardo Galeano, con 74 años. Diez años después, su obra sigue siendo una de las más leídas y citadas de la literatura latinoamericana contemporánea, especialmente entre las generaciones jóvenes que descubren a través de él una mirada distinta sobre la historia de su continente.
Galeano no era exactamente novelista, ni exactamente ensayista, ni exactamente cronista. Lo era todo a la vez. Sus libros mezclan reportaje, microrrelato, manifiesto, anécdota histórica, ironía. Era un género propio que pocos autores han sabido manejar.
Cinco lecturas para volver
Las venas abiertas de América Latina (1971)
El libro que lo lanzó. Un ensayo combativo sobre la explotación económica del continente desde la conquista. Se ha vendido en millones de ejemplares y ha sido lectura obligada en escuelas y universidades latinoamericanas. Tiene defectos (Galeano mismo dijo en sus últimos años que había simplificaciones en los datos), pero el impacto cultural es innegable.
Memoria del fuego (1982-1986)
Trilogía. Los nacimientos, Las caras y las máscaras, El siglo del viento. Cinco siglos de historia americana contados en microrrelatos cronológicos. Posiblemente su obra mayor. Para muchos lectores, su mejor libro.
El libro de los abrazos (1989)
Microrrelatos sueltos sobre la vida cotidiana, los amores, los exilios, las pequeñas resistencias. Galeano en su versión más íntima y menos política. Buena entrada si nunca lo has leído.
El fútbol a sol y sombra (1995)
Su libro más popular después de Las venas abiertas. Una historia del fútbol mundial contada desde el lado del aficionado. Funciona tan bien que ha sido traducido a más de veinte idiomas. Vale para fans del fútbol y para quien nunca ha visto un partido.
Los hijos de los días (2012)
Su penúltimo libro. 366 microrrelatos, uno para cada día del año, rescatando anécdotas históricas, personajes olvidados, datos pequeños. Lectura ideal para hacer de a poco.
Lo que queda
Galeano hizo durante medio siglo una literatura que muchos no consideraban literatura: cronista, militante, divulgador. Pero su prosa era depuradísima, sus microrrelatos están entre los mejores escritos en español del siglo XX, y su mirada política sigue siendo una de las más coherentes de su generación.
Sus libros se siguen vendiendo. Sus citas se siguen repitiendo (aunque a veces mal atribuidas o sacadas de contexto). Y nuevas generaciones de lectores latinoamericanos descubren cada año por primera vez Las venas abiertas. Diez años después, sigue siendo el escritor uruguayo más leído del continente.
Buen momento para releerlo. O para empezar.

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