Durante mucho tiempo, la fantasía en español fue la prima pobre del género. Las traducciones de Tolkien, Le Guin, Sanderson y Martin coparon librerías, clubes de lectura y debates online. Si querías escribir fantasía en español, la sensación era que el techo lo ponía otro y en otro idioma.
Eso ha cambiado. La última década ha visto cómo autores y autoras en español publican fantasía que no necesita disculparse comparada con la anglosajona. Algunos llegan ya a editoriales de medio mundo. Otros se quedan en cult classics con seguidores fieles. Pero todos comparten una característica: ya no escriben mirando hacia fuera.
Estos son los libros y autores que merecen tu tiempo si te interesa la fantasía contemporánea en español.
Laura Gallego: la imprescindible
Si te has cruzado con Laura Gallego es porque has tenido suerte. Lleva veinte años publicando fantasía en español sin descanso, ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, ha vendido cientos de miles de ejemplares y aun así muchos lectores adultos la descartan por «literatura juvenil». Error.
Empieza por: Memorias de Idhún (trilogía). Sí, es de los 2000. Sí, los protagonistas son adolescentes. Y sí, es la mejor fantasía épica escrita en español del siglo.
Pablo Cazaubón: la fantasía adulta sin concesiones
Una mecha encendida, Vacíos… los libros de Cazaubón son fantasía oscura en la línea de Brandon Sanderson o Joe Abercrombie, pero con un sabor mediterráneo que se nota. Y se nota porque no copia: traduce el género a una sensibilidad propia.
Empieza por: Una mecha encendida (saga La Lotería de Tessandra).
Andrea Tomé: fantasía YA con peso real
Si te gusta la fantasía juvenil con peso emocional y referencias mitológicas reales, Andrea Tomé es la opción. Su Saga de Asunder mezcla mitología británica, romance y un tono adulto que evita los clichés del género YA estadounidense.
Empieza por: Asunder.
Patricia García-Rojo: la sorpresa joven
Patricia García-Rojo ganó el Premio Edebé Juvenil y desde entonces lleva una carrera ascendente con una mezcla de fantasía y aventura que tiene mucho de tradición ibérica. Lectura ágil con calado.
Empieza por: El mar.
Susana Vallejo: ciencia ficción que linda con fantasía
Aunque su género es más ciencia ficción que fantasía pura, Vallejo se cuela aquí porque es una de las autoras españolas más consistentes y aprovecha el universo fantástico para hacer reflexión social. El espíritu del mago o Switch in the red funcionan como puerta de entrada.
Y desde Latinoamérica
La fantasía latinoamericana del siglo XXI está dando algunas de las voces más interesantes. Mariana Enríquez mezcla terror, fantasía y realismo de tal forma que cuesta clasificarla (Nuestra parte de noche es lo más ambicioso que ha escrito). Samanta Schweblin entra en territorio fantástico desde lo cotidiano (Distancia de rescate). Mónica Ojeda desde Ecuador, Liliana Colanzi desde Bolivia, María Fernanda Ampuero también desde Ecuador.
No es fantasía épica de espadas y dragones. Es algo más nuevo y, en muchos casos, más interesante.
Los autores hispanos que escriben en inglés
Mención aparte para autores con raíces hispanas que escriben en inglés y se traducen al español: Silvia Moreno-García (La hija del doctor Moreau, Mexican Gothic), Daniel José Older, o autoras de origen mexicano que cruzan referencias. Su éxito internacional ha empujado al género a buscar voces hispanas dentro del propio mercado anglosajón, y las editoriales en español están aprovechando para apostar más fuerte por autores nativos.
Por qué importa este momento
La fantasía en español ya no se mide por comparación. Tiene editoriales que la cuidan (Nocturna, Insólita, Gigamesh, Crononauta), premios propios (Ignotus, Domingo Santos), una comunidad lectora consolidada en redes y eventos como la Hispacón.
Para un lector que disfruta del género, leer fantasía traducida ya no es la opción única. Hay un catálogo propio del que tirar, y crece cada año.
¿Recomendaciones que añadir? La fantasía hispana actual es lo bastante amplia como para que se queden cosas fuera de cualquier lista. La intención no es agotar el género: es señalar la puerta de entrada para quien busque.

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