Ha muerto Martin Amis: cuatro novelas para entender al maestro británico de la prosa afilada

Martin Amis ha muerto en su casa de Florida a los 73 años, tras una larga enfermedad. Era uno de los novelistas más influyentes del Reino Unido de las últimas cinco décadas y, junto con Ian McEwan y Salman Rushdie, parte del trío que dominó la literatura británica desde finales de los 70.

Hijo de Kingsley Amis (otro gran novelista), Martin escribió siempre desde la sombra y a la vez en discusión con su padre. Su prosa —densa, satírica, calculada al milímetro— marcó a una generación entera de escritores de lengua inglesa.

Cuatro novelas para conocerlo

Dinero (1984)

La novela que lo consagró. Un guionista de cine se hunde en el Manhattan del Reagan, en una bacanal de cocaína, alcohol, sexo y dinero. Amis convierte el exceso ochentero en literatura. Posiblemente su mejor libro.

Campos de Londres (1989)

Una sátira de la Londres postapocalíptica. Tres personajes, una premonición de muerte, juegos narrativos sobre quién cuenta la historia. Más experimental que Dinero.

La información (1995)

Un escritor fracasado intenta arruinar la vida de su mejor amigo, escritor de éxito. Comedia negra sobre la envidia literaria. Quizás demasiado autoconsciente, pero brillante en su mejor versión.

La flecha del tiempo (1991)

Su experimento más radical: la vida de un médico nazi contada del final hacia atrás. Audaz, perturbadora, polémica. Para lectores que disfruten de la complejidad formal.

Su no ficción

Amis fue también un ensayista prolífico. Koba el Temible (sobre Stalin), La guerra contra el cliché (ensayos sobre literatura) y sus memorias Experiencia son lectura recomendada incluso si su ficción no acaba de convencerte.

Lo que queda

Amis pulió la prosa anglosajona como muy pocos. Cada frase suya está calibrada: cada elección léxica tiene una razón, cada ritmo está pensado. Sus excesos —el cinismo, la misoginia ocasional, la obsesión con el dinero y el sexo— irritaron a muchos. Su talento, en cambio, era innegable.

Se ha ido uno de los últimos grandes de la generación del 78. Es un buen momento para leer Dinero si nunca lo hiciste.

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